La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), como nunca en la época moderna de México está bajo fuego, bajo amenaza.
Amenazada directamente por otro poder, por el Ejecutivo Federal, pero también por algunos ejecutivos estatales.
La razón, que al Presidente no le gusta que los ministros sean independientes, desea que sus métodos, sus procesos y sus reformas pasen sin cuestionamiento, pasen sin moverles ni una coma, pasen sin lecturas, pasen sin levantar cejas.
La crítica por parte de AMLO, es directa, persona a persona, de los ministros, ahora prepara para el año que viene una reforma al Poder Judicial, procurando entonces un poder que esté a modo de quien lo releve en Presidencia de la República, para que lo que llaman la 4T, que es Andrés mismo siga su rumbo, no sabemos bien a dónde, pero que siga, sin democracia, sin transparencia, sin crítica, con libertades limitadas, sin equilibrio de poderes.
El lunes por la tarde la SCJN invalida lo que se llama la primera parte del Plan B, lo que resulta en las siguientes declaraciones de nuestro Presidente.
“No tiene remedio, el Poder Judicial está podrido. Están actuando (los ministros) de manera facciosa, imagínense componerle la plana al Poder Legislativo, es de sentido común, de juicio práctico. El Poder Ejecutivo lo elige el pueblo, a mí me eligieron, al Poder Legislativo lo mismo, se elige a los diputados, se elige a los senadores.
Pero en un acto de prepotencia y de autoritarismo se atreven a cancelar la ley los ministros de la Corte, que están al servicio de una minoría rapaz que se dedicó a saquear al País y que quieren regresar por sus fuerzas ahora con el apoyo del Poder Judicial”.
Como si fuera un espejo, Andrés Manuel le habla a su reflejo, es complicado entender que en un País como el nuestro que tanto ha padecido por la falta de una democracia consolidada, se esté aplaudiendo por millones a quien precisamente busca prácticamente disminuirla todo lo que se pueda.
Ya se ha convocado para este sábado una manifestación directa y contra la SCJN, esta concentración respaldada incluso por altos funcionarios públicos. No se dan cuenta que están destruyendo lo que aspiran a gobernar, cuando lleguen, si es que llegan, se darán cuenta que dinamitaron los cimientos que también ellos necesitan.
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