“… más toda roca, planta o criatura, viva está, tiene alma, es un ser” (Menken y Schwartz, 1995, 3m34s).
El día de mañana sábado se conmemora el Día Internacional de la Madre Tierra, el cual se definió que fuera el 22 de abril a partir del año 2009 y derivado también de la resolución concretada por la Organización de las Naciones Unidades en Asamblea General durante el 22 de diciembre de 2005 cuya esencia es el reconocimiento de la poca difusión del conocimiento científico en materia del uso sostenible y preservación de los recursos naturales para el público en general y de los responsables de toma de decisiones en las políticas de cada nación, de tal manera que se llega al acuerdo de que el año 2008 fuera considerado el Año Internacional del Planeta Tierra y que durante dicho año se buscaría sensibilizar al público en general sobre “la importancia del desarrollo sostenible de los procesos y los recursos de la Tierra, la prevención, reducción y mitigación de los desastres y la creación de capacidad para la gestión sostenible de los recursos”.
En función de lo anterior, el interés por el cuidado del medio ambiente y del aprovechamiento sostenible de los recursos naturales ha ido aumentando de manera exponencial.
Desde el punto de vista de diferentes culturas, la Tierra es considerada principalmente como una deidad y una madre que nos provee de todos los recursos y condiciones para poder vivir y que por tanto es sagrada y debe ser respetada. De acuerdo con la cultura andina, existe una leyenda sobre la Madre Tierra en la que se vieron involucradas tres deidades: los hermanos Pachacamac (el dios Creador del Mundo) y Wakon (el dios del Fuego y del Mal) y la diosa Pachamama (Madre Tierra). Ambos hermanos se enamoraron de la diosa, pero fue Pachacamac quien conquistó el corazón de Pachamama. Cegado por los celos y el desamor, Wakon desencadenó una serie de calamidades sobre la Tierra lo que provocó la intervención de Pachacamac quien finalmente venció a Wakon y recobró la paz para la Tierra. De la unión de Pachacamac y Pachamama nacieron dos niños (varón y hembra) a quienes llamaron Wilka.
Durante años, Pachacamac y Pachamama reinaron la Tierra como mortales pero la felicidad no duró mucho, pues Pachacamac murió de una caída y Pachamama fue asesinada por Wakon a escondidas de sus hijos. Ante lo ocurrido, los animales escondieron a los niños de Wakon y lo engañaron para conducirlo a su propia muerte. Pachacamac desde el cielo, compadeciéndose de sus hijos, lanza una soga para que ellos pudieran subir y ambos se convierten en el Sol y la Luna.
Por su parte, Pachamama en agradecimiento con los animales de la Tierra por cuidar de sus hijos, se convierte en protectora de la Naturaleza y de todas las formas de vida.
Actualmente, el estado de salud de nuestro planeta se ve mermado por el impacto negativo de las actividades humanas sobre la biodiversidad y explotación de los ecosistemas.
En una publicación hecha por Brodie y colaboradores en 2018 mencionan que las estrategias de conservación se han centrado en prevenir la extinción de especies pero que también se debe garantizar la abundancia necesaria de los miembros de todas las especies para que la interacción entre ellos permita la estructura y funcionamiento de los ecosistemas.
De ahí que la salud de nuestro planeta y sus habitantes depende directamente de la salud de nuestros ecosistemas; la restauración de áreas afectadas por actividades humanas puede ayudar a darle la voltereta al escenario que actualmente vemos en materia de pobreza, cambio climático y especies en peligro de extinción; no obstante, no está de más mencionar que para alcanzar con éxito este objetivo, no basta la contribución de instituciones gubernamentales, organizaciones especializadas en materia de medio ambiente o profesionales en ciencias, sino que depende de cada uno de los habitantes de la Tierra desde nuestra trinchera y en lo que nos sea posible.
Excelente fin de semana.
Dr. José Pablo Lovio Fragoso. Sistema Nacional de Investigadores Nivel Candidato.
Laboratorio de Cultivo de Tejidos y Biología Molecular de Plantas.
Departamento de Investigaciones Científicas y Tecnológicas. Unison.
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