En el camino al proceso electoral del 2024, el presidente López Obrador sigue buscando corcholatas con el peso suficiente para retener la Ciudad de México, alguna de ellas incluso con el emblemático apellido Cárdenas, esto en un escenario en el que la alianza opositora, aún con la resistencia del líder panista Marko Cortés, empieza a decantarse con una bien posicionada Xóchitl Gálvez como su candidata. Así se lee todavía la renuncia de Lázaro Cárdenas Batel —nieto del “Tata Lázaro”— a la coordinación de asesores de Andrés Manuel López Obrador, justo un día antes de la conmemoración de la expropiación petrolera, uno de los eventos con mayor simbolismo para el actual Presidente, como lo demostró el pasado sábado 18 de marzo en la concentración realizada en el Zócalo.
Aunque manda a decir que no quiere ya nada con López Obrador ni su equipo, Cárdenas Batel puede ser la respuesta a una “caballada flaca” del Presidente para la capital del país, en donde no logran despuntar la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana federal, Rosa Icela Rodríguez —la corcholata consentida—; la gris y aburrida alcaldesa de Iztapalapa, Clara Brugada, o el discreto y apagado secretario de Gobierno de la Ciudad de México, Martí Batres. Ninguno de ellos garantiza la victoria ante la senadora panista Gálvez Ruiz.
Si bien hay otros nombres de mayor peso en Morena, como el del senador Ricardo Monreal o el del secretario de Seguridad Ciudadana capitalino, Omar García Harfuch, éstos por el momento no entran en “los cariños” del Presidente. El primero por la conocida relación de encuentros y desencuentros (y porque lo culparon de la pérdida de puntos estratégicos en la capital, como el que tiene en sus manos Sandra Cuevas), y el segundo por sus presuntos vínculos del pasado con Genaro García Luna y su equipo policiaco.
Monreal y García Harfuch son, en el papel, las únicas cartas con las que Morena aspiraría a retener el otrora Distrito Federal.
Pero la decisión de abanderarlos sería muy forzada, contra los deseos de un López Obrador que, antes de acompañar a alguno de esos dos nombres, preferiría lanzar a su secretaria del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde, o incluso, como en este espacio hemos comentado, al actual gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco.
Del lado del PAN el panorama es similar, con los liderazgos de Marko Cortés y Jorge Romero volcados para apoyar al alcalde de la Benito Juárez, Santiago Taboada, o en su defecto a alguno de sus similares que ganaron en el 2021 alcaldías por la alianza, con excepción por supuesto de la monrealista alcaldesa de Cuauhtémoc. Pero si los blanquiazules quieren aspirar al triunfo deberán postular a Xóchitl Gálvez; por lo que se convierte también en la candidata obligada, a pesar de que hasta hoy no la consideran panista o fiel a los intereses del grupo político.
En este escenario, Lázaro Cárdenas Batel es la respuesta del habitante del Palacio a este complicado entorno en donde no saltan resultados por ninguna parte, ni en el Sur del país, ni en el Norte. Se siente obligado a retener una ciudad que desde hace 26 años está en manos de la izquierda, pero también la misma que alberga a ese casi medio millón de ciudadanos que llenaron el Zócalo el pasado 26 de febrero, y que le hicieron saber a López Obrador que no están de acuerdo con su proyecto de nación.
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