“Si caminamos en la luz…,
estamos en comunión unos con otros” (1 Juan 1,7).
Muy apreciados hermanos y hermanas:
Al iniciar un nuevo año, todos tenemos el deseo de recorrerlo con felicidad, paz, salud, amor y prosperidad. Lo cierto es que estos anhelos no se harán realidad si no tenemos en cuenta a Dios y a las personas vinculadas con nosotros. En efecto, los bienes que deseamos lograr en este 2023 y que nos brindarán un verdadero y auténtico bienestar sólo se obtendrán con la ayuda de Dios y de los hermanos.
No basta, no es suficiente, sólo el esfuerzo nuestro, al margen del Señor y de quienes caminan con nosotros o de quienes encontramos en el camino. En este sentido, las palabras del apóstol san Juan resuenan en nuestra mente y en nuestro corazón e iluminan este año que comenzamos: “Si caminamos en la luz…, estamos en comunión unos con otros” (1 Jn 1,7). Estas breves palabras son, a mi modo de ver, la clave para que este nuevo año sea venturoso, feliz y pleno para nosotros y para quienes nos rodean.
El papa Francisco nos invita, además, a caminar juntos, con actitud sinodal, favoreciendo el diálogo y la escucha, la inclusión y la tolerancia, la humildad y la caridad, la apertura y la corresponsabilidad, la cercanía y la unidad, la sensibilidad y la congruencia. Para todo esto, necesitamos, sin duda, la ayuda de Dios y la compañía solidaria de los hermanos.
Por ello, al recorrer juntos el camino de este año nuevo, dispongámonos permanentemente a recibir de Dios: la palabra que ilumina, el perdón que sana y la eucaristía que alimenta. De los hermanos y hermanas, familiares, amigos, compañeros, vecinos y demás personas, recibamos y compartamos: solidaridad y fraternidad, misericordia y consuelo, elogio y corrección, comunión y paz; serán estas prácticas y virtudes un bálsamo de fragante aroma que fortalecerá nuestros pasos a lo largo de todo el camino.
Concluyo, como cada año nuevo, pidiéndole a Dios nuestro Señor para nuestras familias y comunidades: “que nos bendiga y nos proteja, que haga resplandecer su rostro sobre nosotros y nos conceda su favor; que nos mire con benevolencia y nos conceda la paz” (cf. Números 6,22-27). Así sea.
Con mis mejores deseos para todos. ¡Feliz Año Nuevo!
Monseñor Ruy Rendón Leal. Arzobispo de Hermosillo.
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