Volvemos al tema del migrante, volvemos a la diáspora universal, volvemos a la tragedia, a la expulsión de un lugar que se abandona no por gusto, por sobrevivencia, volvemos a los hombres, las mujeres, las niñas, los niños que enfrentan a la muerte al abandonar su país de origen, saben que si se quedan es probable que mueran, sin embargo, ese viaje de esperanza es truncado nuevamente por la muerte.
La muerte del migrante que se encuentra en todo el mundo. Hemos visto niños en la playa ahogados, hemos visto hombres y mujeres muertos por traficantes de personas, por el crimen, de hambre, de sed, hemos visto al migrante morir por indiferencia, por miedo, por falta de empatía, por falta de solidaridad.
El mayor fracaso de las naciones, de los estados, tiene cara de muerte en el migrante, cuando no eres de ningún lado y buscas la vida y encuentras la muerte, fuiste un migrante que soñó en vivir, que no quería morir, que todavía tenía algo de energía, algo de esperanza para soñar que quizá en algún lugar del mundo tendría unos meses, unos años, unos días de una vida que mereciera la pena vivir, con ese sueño en sus manos y nada más, los migrantes son capaces de enfrentar el peor de los infiernos.
39 migrantes muertos en México, para colmo al interior de las instalaciones del Instituto Nacional de Migración, en Ciudad Juárez, Chihuahua.
Esto sólo puede ser calificado como una gran desgracia, como una tragedia, es la muestra absoluta del fracaso de todo lo que se ha intentado para que las personas no tengan la necesidad de salir de su país, estas muy lamentables y dolorosas muertes son en definitiva el fracaso absoluto institucional de una región, de un continente, de todas las autoridades involucradas y de una sociedad que desorganizada observa sin saber qué hacer.
Somos lo que somos en todas las naciones porque un día algún salió de un lugar y se dirigió a otro, somos lo que somos, porque somos producto de la migración, así se ha conformado y configurado el mundo entero.
Hoy el cambio de los países y de las naciones será nuevamente por la migración, no alcanzarán puentes, fronteras, barreras, incluso es más fuerte el poder de moverse de migrarse que el miedo a la muerte.
La muerte del migrante, es la muestra clara del fracaso de todas las políticas públicas relacionadas con el tema.
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