Antes de comenzar, un término que ya hemos tocado en este espacio es lo que son las “ciencias ómicas”, las cuales se definen como el conjunto de disciplinas que estudian moléculas que comparten características similares y como ejemplo ya hemos hablado de transcriptómica y epigenómica. Este vocablo, si nos vamos a su etimología, hace alusión al ‘estudio de un conjunto o todo’ y en esta ocasión, advierto, me saldré por la tangente a los tenores que exponemos cada viernes y emplearé el término ‘ómico’ para referirme a todos los aprendizajes y experiencias que he vivido en el año.
A inicios de año enfermé de Covid-19 a pesar de las medidas y cuidados que había seguido durante toda la pandemia, no obstante, gracias a Dios, tanto mi familia como yo salimos adelante sin mayor contratiempo.
Un logro para mí este año fue retomar de nuevo la actividad física fuera de casa ya que poco a poco mi salud integral fue mejorando considerablemente. Fui bendecido con un trabajo que llegó sorpresivamente a mi vida y que me hace sentir más seguro de mí mismo, estable, productivo y feliz.
Me di la oportunidad de explorar nuevamente la parte sentimental, lo que implicó trabajar en mi amor propio, mi autoestima y reforzar mi valor como persona y lo que estoy buscando en una relación de pareja. No es un trabajo sencillo el que uno hace en su persona y en lo particular, como un profesional de la ciencia, he batallado en querer encontrar ‘el por qué’ a lo que en ocasiones no tiene explicación ya que hay cosas y circunstancias que simplemente son así. Estoy aprendiendo a hacer más paciente, amoroso e indulgente conmigo mismo, reconociendo el bello y maravilloso ser humano que soy con todos sus aciertos y desatinos.
También algo que tengo claro, es que de la teoría a la práctica hay una inmensidad y sólo la experiencia y el día a día te va enseñando y fortaleciendo.
Continúo trabajando por lo que quiero con mi esperanza y mis ilusiones intactas confiando de qué llegará la gran reunión en el momento que tenga que ser.
Este año también mi familia y círculo de amistades ha aumentado y se ha fortalecido; han sido mi contención, fuerza e inspiración en este viaje que se llama vida, el cual planeo disfrutar entero y dar lo mejor de mí para hacer de este mundo un lugar mejor hasta donde ‘mi rayita esté puesta’ ya que nadie tiene garantizado el tiempo que habremos de permanecer.
Se preguntarán, Pablo ¿Qué tiene que ver esto con ciencia? Siempre he procurado en cada intervención explicar lo más sencillo posible los diversos temas relacionados con la ciencia, pero también mostrar su cara humana y que es más común de lo que uno pudiera imaginarse todas las experiencias que se viven más allá de la bata de laboratorio.
Ahora bien, con respecto a la parte de ‘ingenuo’ en el título de esta publicación, dos personas me han llamado así (una de ellas relacionada al ámbito científico) por las cosas que sueño y el creer en la bondad de la gente; es cierto, la vida cada vez es más competitiva y no toda la gente tiene las mejores intenciones pero aún hay mucha gente buena y dispuesta hacer un cambio en el mundo sólo hay que tener los ojos bien abiertos y en cuanto a los sueños, creo que en efecto, uno debe trabajar por ellos para alcanzarlos pero también creo en que las oportunidades y las bendiciones llegan cuando menos las esperas y hay que tener el valor y determinación para tomarlas.
Todo aquello a lo que le damos cabida en nuestra mente tiene el potencial para volverse realidad. La cuestión es estar en movimiento, alertas y en congruencia con lo que buscamos.
Les deseo bendiciones, éxito y salud en este nuevo año que inicia. No esperen a mañana a decir ‘te quiero’ ni a demostrar lo mucho que nos importan las personas que amamos.
Dedico esta publicación a mi amiga Daniela que hace unos días partió a la eternidad. Un abrazo y beso al cielo.
Lea el artículo completo aquí.



