La educación fue privilegio de algunos cuantos, desde los griegos hasta no hace mucho tiempo.
En nuestros días, el valor de la educación, en el mayor sentido, es uno de los más importantes en la formación del ser humano. Es muy evidente el desarrollo que se logra con educación, es notoria la conciencia de sí mismo, de la dignidad y de un sin número de atribuciones humanas que toman sentido en relación directa a la educación que es posible tener.
Veamos, los griegos tenían sus modelos y métodos, no por nada eran mentores y tutores de grandes reyes o líderes de la época, la educación logra el gran desarrollo de las civilizaciones, también su liberación, como por ejemplo con la enciclopedia en Francia, que dejó de forma brutal y manifiesta su poder.
También la educación es para los sistemas políticos una forma de adoctrinar, de dirigir, de controlar, de orientar, de llevar a los que integran un sistema hacia donde quienes dirigen ese sistema desean, sea este sistema el que sea.
La educación nos hace de centro, de izquierda, de derecha, la educación nos hace pro rusos, pro chinos, pro cubanos, pro venezolanos, pro norteamericanos, etc. Es también la educación lo que en los países democráticos ayuda a buscar los equilibrios sociales, la paz y la justicia. Es la educación en los sistemas autoritarios la que mantiene el control de los que ejercen la autoridad. Es la educación la que nos da identidad como pueblos, como naciones, la que nos dice que decir, como decirlo, en que lengua, etc.
En los procesos educativos han intervenido todas las corrientes de pensamiento y evidentemente también todas las religiones, si vemos los países teocráticos, veremos en su educación una directriz religiosa.
En la mayoría de los países democráticos la educación es pública, nuestra Constitución así lo consagra, pero también puede permitir la participación de la iniciativa privada en su impartición, bajo la rectoría del Estado y la supervisión constante del mismo. Esto recientemente se ha cuestionado, de entrada pregunto ¿alcanza el Estado mexicano a satisfacer la demanda educativa?, me parece que la respuesta es evidente, incluso si le alcanzara, que no es el caso, considero que la existencia de opciones privadas en relación a la educación son parte de las libertades de elección de los ciudadanos, ya tocaría a ellos elegir el sistema, siempre dentro de la supervisión del Estado. Pero hay quien opina otra cosa.
Hay quienes opinan que, vivir en Rusia es el sueño, otros que el sueño es Venezuela, algunos incluso que Cuba, otros que Finlandia o Dinamarca. El sueño de los mexicanos… ¿cuál será el sueño de los mexicanos?
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