Las butacas se llenan poco a poco, abundan los saludos en la entrada, besos y abrazos antes de la función. ¡Hay público! Es hora de anunciar: Tercera llamada.
Antes de llegar a este momento, los grupos han lidiado con ene cantidad de contratiempos, decisiones y gastos desde buscar los recursos para construir el foro hasta reacondicionar el espacio: pintar, arreglar los baños, la puerta, tramitar permisos, comprar e instalar extintores, vigilar que las salidas de emergencia cumplan con todos los requisitos de Protección Civil; además, crear el logo, diseñar, revisar una y otra vez, idear la logística, las invitaciones, las lonas, la vigilancia, los ensayos, la conducción, los medios, la cobertura, los nervios…
La apertura de un foro artístico es complicada. Se necesitan recursos humanos, materiales y económicos para cubrir todos los aspectos para habilitarlo.
¿Parece complicado? Lo es, porque no están abriendo una cafetería o una sala de cine comercial, están abriendo espacios para la presentación de artistas de la localidad que se dedican y/o quieren dedicarse completamente al arte, a través de la música, la danza, el teatro, el cine y la literatura.
Hace unos días abrió El Foro de la CUT, gracias a las gestiones de La Cachimba Teatro A.C. ante la Central Única de Trabajadores, con sede en la esquina de Oaxaca y Guerrero en la colonia Centro, aquí en Hermosillo.
También AndamiosTeatro en la calle Sufragio Efectivo en el Centro, invitó a la inauguración del foro Ludwik Margules al interior de la Casa Andamios.
En ambas convocatorias desde las artes escénicas han sido fundamentales las mujeres y la visión de fortalecer su trabajo artístico y el de los colegas aunque sea difícil reunir fondos y atraer de manera permanente a los ciudadanos a su agenda artística.
Esto me lleva a reflexionar sobre la difusión y las limitadas posibilidades que tendrán sin la alianza de los medios de comunicación y sin recursos para la publicidad y promoción (aquí vale reconocer que han encontrado eco en algunos medios lo cual es genial); por otra parte, cada vez es más necesaria la figura de las y los gestores culturales que les ayuden a construir y dar seguimiento a alianzas estratégicas con el sector público y privado para llevar a los públicos que no van a ir por decisión propia porque no saben de qué se trata o porqué no hay transporte público ni dinero apartado para cultivar el espíritu.
Desde aquí todo mi reconocimiento a las compañías y colectivos artísticos y culturales independientes que son parte de estas iniciativas necesarias para la construcción de una mejor sociedad.
Hay que sumarse.
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