El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) elevó su propuesta de incremento salarial del 6.8% al 8% para sus trabajadores. Sin embargo, el nuevo ofrecimiento no convenció a todos, pues grupos inconformes consideran que todavía está lejos de sus principales demandas.
El director general del instituto, Zoé Robledo, informó que el ajuste se distribuiría en dos partes: un 4% de aumento directo al salario tabular y otro 4% destinado al apoyo para el pago de renta de vivienda. La propuesta surgió después de las protestas y del rechazo a la oferta anterior.
Pese al aumento, representantes del Comité de Movilización Nacional de Trabajadores del IMSS rechazaron el planteamiento y señalaron que su exigencia es obtener un incremento del 10% directamente al salario. Además, calificaron la nueva oferta como insuficiente y advirtieron que mantendrán sus movilizaciones.
Por otra parte, la dirigencia del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) y los grupos disidentes mantienen posturas distintas frente al acuerdo, por lo que es importante distinguir entre la representación sindical y quienes continúan inconformes.
Mientras siguen las negociaciones, el conflicto laboral mantiene sobre la mesa otras demandas relacionadas con las condiciones de trabajo y el funcionamiento de los servicios médicos. La respuesta de los distintos sectores será clave para conocer si el desacuerdo salarial logra resolverse.




