La muerte de una trabajadora de un laboratorio especializado en enfermedades como la peste encendió las alertas en la región rusa de Irkutsk. La mujer, de 27 años, falleció el pasado 2 de octubre después de ser hospitalizada con una neumonía grave. Hasta ahora, las autoridades señalan que la causa fue una “neumonía de etiología desconocida” y aseguran que no encontraron microorganismos relacionados con su trabajo.
La preocupación aumentó por versiones difundidas en medios locales y redes sociales que apuntan a un posible accidente dentro del laboratorio y a una infección por peste neumónica. Sin embargo, esa versión no ha sido confirmada oficialmente. Las autoridades rusas sostienen que no encontraron evidencia de un accidente relacionado con la manipulación de patógenos.
Como medida preventiva, alrededor de 200 personas que tuvieron contacto con la fallecida permanecen bajo vigilancia, mientras se realizan pruebas y seguimiento médico. Hasta el momento, no se han confirmado nuevos casos de peste relacionados con este episodio.
La peste es causada por la bacteria Yersinia pestis. Aunque continúa presente en algunos animales y sus pulgas, los casos en humanos son poco frecuentes. La forma neumónica es la más preocupante porque puede transmitirse mediante gotículas respiratorias, aunque puede tratarse con antibióticos si se detecta y atiende rápidamente.
Por ahora, la información disponible no confirma un brote de peste ni una fuga de laboratorio. La Organización Mundial de la Salud considera que, con los datos actuales, el riesgo para la población general es bajo, mientras las autoridades continúan investigando y vigilando a los contactos.




