El huracán Polo protagonizó una de las fases de intensificación rápida más severas jamás documentadas en el planeta, al pasar de tormenta tropical a la categoría 5 en la escala Saffir-Simpson en apenas 24 horas frente a las costas del Pacífico mexicano.
El fenómeno, que comenzó la jornada previa con vientos sostenidos de 45 mph (aprox. 72 km/h), experimentó un incremento superior a los 105–110 mph (170–177 km/h) en un solo día, acompañado de un desplome barométrico de 75 mbar. Actualmente registra vientos sostenidos de 160 a 165 mph (superiores a 260 km/h) y mantiene condiciones propicias para alcanzar o rebasar las 180 mph.
Especialistas meteorológicos señalan que este ritmo de crecimiento explosivo sólo encuentra paralelismos modernos en la cuenca del Pacífico oriental con los huracanes Patricia (2015) y Otis (2023), este último con una tasa idéntica en aguas cercanas a Guerrero. El fenómeno responde a la presencia de un evento “súper El Niño”, que ha concentrado aguas sumamente cálidas e inestabilidad en el Pacífico.
Ubicado a unas 220 millas al sur de Zihuatanejo, los modelos de trayectoria no proyectan que el ojo de Polo impacte de lleno en tierra mexicana. Sin embargo, su proximidad generará oleaje elevado, rachas de viento destructivas y lluvias con potencial de inundación desde Zihuatanejo hasta Manzanillo, efectos que persistirán al menos hasta el día jueves. Las autoridades instan a la población costera y a la navegación marítima a extremar precauciones ante el temporal.




