Con el inminente regreso a clases de educación básica, el sistema de transporte urbano en Hermosillo enfrenta una prueba de fuego marcada por la incertidumbre y una evidente discrepancia de cifras. Mientras las autoridades prometen una cobertura adecuada, representantes ciudadanos advierten que la flotilla actual está lejos de cubrir la demanda real de los usuarios.
Alfonso López Villa, representante de la organización Vigilantes del Transporte, señaló que, a diferencia de lo proyectado por el Instituto de Movilidad y Transporte para el Estado de Sonora (Imtes) —que planteó alcanzar una meta de 343 unidades—, en la práctica diaria apenas circulan alrededor de 300 camiones por las calles de la capital. Este déficit de al menos 43 unidades respecto a la meta oficial amenaza con colapsar los tiempos de traslado de miles de estudiantes y trabajadores.
Un déficit estructural frente a una población que roza el millón
La disparidad se vuelve más crítica al analizar la densidad poblacional de la ciudad. De acuerdo con López Villa, una urbe como Hermosillo, con cerca de un millón de habitantes, requiere indispensablemente de una flotilla superior a los 500 camiones para brindar un servicio digno y eficiente.
Para dimensionar la crisis local, el vocero puso como ejemplo a Mazatlán, Sinaloa: una ciudad con cerca de 550 mil habitantes (prácticamente la mitad de Hermosillo) que opera con aproximadamente 500 camiones urbanos, complementados además por alternativas turísticas y de movilidad como las tradicionales pulmonías.
Colapso vial y la carga sobre el usuario
La falta de transporte público no solo prolonga las esperas bajo el clima de la capital, sino que alimenta directamente el caos vehicular de la ciudad. Al no contar con un servicio eficiente y predecible, más ciudadanos recurren al automóvil particular, incrementando los embotellamientos en los principales nodos viales.
Ante la falta de soluciones inmediatas por parte del Gobierno del Estado para reforzar la cantidad de unidades en circulación, la carga logística vuelve a recaer en los bolsillos y en el tiempo de los ciudadanos:
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Tiempos de traslado extremos: Se recomienda a los usuarios adelantar sus salidas desde las 05:30 horas para poder alcanzar las primeras unidades disponibles y llegar a sus centros de estudio o trabajo hacia las 07:00 horas.
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Uso de tecnología: Monitorear en tiempo real los recorridos a través de la aplicación oficial de transporte para evitar largas esperas innecesarias en las paradas.
La interrogante queda abierta para las autoridades estatales y de movilidad: ¿habrá un plan de contingencia efectivo a corto plazo o el nuevo ciclo escolar iniciará, una vez más, con paradas saturadas y camiones insuficientes?




