Con tristeza y enojo, familiares y amigos de Denia Patricia Alday salieron a pedir justicia luego de su fallecimiento, ocurrido tras una cirugía de vesícula realizada en una clínica privada de Hermosillo.
En redes sociales, su hermana Karla compartió una denuncia pública en la que señala presuntas fallas médicas y administrativas que, asegura, llevaron a que Denia presentara muerte cerebral. El caso ha generado fuerte indignación.
Según el relato familiar, Denia acudió primero al IMSS, donde le indicaron que no podían operarla de inmediato y que debía esperar. Ante esa situación, decidió atenderse de manera particular con un cirujano identificado como “Dr. Ricardo N”, a quien consideraba de confianza.
De acuerdo con la publicación, aunque Denia tenía infección, hemoglobina baja y no cumplía con el ayuno previo, el médico le habría dicho que debía entrar a quirófano ese mismo día porque había espacio disponible. “No pasa nada, a las 7 pm vienes y para las 8 pm ya sales”, fue el mensaje que recibió.
La familia afirma que Denia llegó caminando por su propio pie a la clínica alrededor de las 7:00 de la tarde, pero tras ingresar a quirófano ya no volvió a salir consciente.
Después de la primera cirugía, estuvo a punto de ser dada de alta, pero comenzó a perder el conocimiento. Sin avisar a la familia, fue sometida a una segunda cirugía exploratoria. Posteriormente, sufrió dos paros cardiacos y, según la denuncia, llevaba horas con una hemorragia interna que no había sido detectada.
Los familiares señalan que no fueron informados del estado real de Denia sino hasta cerca de las 3:00 de la madrugada. También aseguran que el médico de la primera cirugía no volvió a presentarse y que el segundo cirujano le dijo a su padre: “No se preocupe, ella va a estar bien, déjamela, para mañana te la despierto”.
Cuando solicitaron el expediente clínico, el hospital presuntamente se negó a entregarlo en un inicio, pese a ser un derecho legal. Tras insistir, recibieron el documento, donde se indica que Denia tuvo una hemorragia interna con una pérdida aproximada de tres litros de sangre.
La familia sostiene que hay inconsistencias en los registros médicos, lo que ha despertado sospechas sobre una posible alteración del expediente. Además, denunciaron que los costos hospitalarios aumentaban mientras Denia permanecía en estado crítico.
Ante la gravedad del caso, fue trasladada al IMSS, donde médicos detectaron sedación excesiva. Más tarde, se confirmó el diagnóstico de muerte cerebral.
Pese a la tragedia, Denia fue donadora de órganos, un acto que su familia considera heroico. Su fallecimiento dejó a un niño de 10 años sin madre.
“Denia no era solo una paciente. Era una mujer. Era madre. Era hija. Era hermana”, expresó su hermana. Hasta ahora, no hay una postura oficial del médico señalado ni de la clínica privada. La familia exige que se investigue lo ocurrido y se deslinden responsabilidades.




