El show de medio tiempo del Super Bowl es uno de los espectáculos más vistos del mundo y no solo es un concierto, sino un evento con reglas muy estrictas. Todo lo que ocurre en ese escenario se analiza más allá de la música, por su impacto comercial, legal y mediático.
En medio de rumores sobre una posible participación de Bad Bunny con mensajes políticos, la atención se ha centrado en lo que un artista puede o no hacer durante el evento, especialmente por los contratos que se firman con la NFL.
Bad Bunny ha sido crítico de las políticas migratorias de Estados Unidos en distintas ocasiones. Incluso ha dicho que evitó presentarse en algunas zonas del país para no poner en riesgo a sus seguidores, postura que ha dejado clara tanto en entrevistas como en discursos públicos.
Recientemente, durante los premios Grammy, el cantante reiteró su posición con declaraciones directas contra el ICE, lo que volvió a generar debate en redes sociales, sobre todo en un contexto de protestas y críticas hacia esta institución.
Expertos legales señalan que un mensaje político por sí solo no violaría la ley en Estados Unidos, ya que está protegido por la libertad de expresión. Sin embargo, el problema podría surgir si el contenido incita a la violencia o pone en riesgo al público.
El mayor riesgo para un artista en el Super Bowl no sería legal, sino contractual. La NFL establece acuerdos que limitan el contenido del show y, aunque no prohíben totalmente la expresión política, sí pueden imponer sanciones económicas si se incumplen las reglas.