Una vez platiqué con el Dr. Samuel Ocaña y le pregunté qué se necesitaba para que el Gobierno publicara muchos libros. Sonrió y me dijo: voluntad de quien gobierna. El Estado ha sido el gran impulsor de las publicaciones literarias en el país y particularmente en Sonora. A falta de una industria editorial y de la participación de la iniciativa privada para la edición de libros, el Gobierno del Estado ha cobijado un gran porcentaje de las publicaciones que circulan hoy en día.
El primero en hacerlo fue Abelardo L. Rodríguez a partir de 1943. Durante su administración se convocó por primera vez el Concurso del Libro Sonorense (CLS), se publicaron alrededor de 10 libros de literatura, incluyendo las obras ganadoras y se construyó el Museo y Biblioteca que ahora pertenece a la Universidad de Sonora.
Entre la década de 1950 y 1970, la Universidad de Sonora dominó el tema literario. A través de grupos culturales, cafés literarios y publicaciones independientes, se cubrió el vacío que tenía el Gobierno en turno. Entre las pocas publicaciones oficiales que hubo, resalta el primer libro de Abigael Bohórquez en 1960.
Con la llegada del Dr. Samuel Ocaña se vivió una nueva etapa cultural en el Estado. Apoyó la creación de instituciones educativas y culturales. Se publicó la primera gran colección de títulos clásicos sobre la historia de Sonora con un total de 45 libros, entre los que destaca los cinco tomos de la Historia General de Sonora.
Durante el gobierno de Rodolfo Félix Valdés se publicaron 36 libros, entre ellos Cocina sonorense, pero su administración abrió las puertas del Instituto Sonorense de Cultura que estableció el CLS de manera permanente. En el sexenio de Manlio Fabio Beltrones se volvió a impulsar la publicación de literatura sonorense contemporánea. En su sexenio se publicó el Atlas de Sonora, teniendo un total de 112 libros.
Con Armando López Nogales se organizó la primera Feria de Libro de Hermosillo por parte del ISC en el año 2000 y se publicaron 61 títulos. De 2003 a 2009, en la administración de Eduardo Bours, se renovó el diseño de los libros del CLS, se instaló la librería Educal en el Museo de Culturas Populares, se abrieron nuevas colecciones literarias y se reeditaron clásicos sonorenses llegando a publicar 117 libros.
Con Guillermo Padrés se abanderó el fomento a la lectura con la campaña de Sonora lee. La Feria del Libro de Hermosillo dio un gran salto en 2011 al realizarse en Galerías Mall. En este sexenio se conmemoró el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana. Se imprimieron más de 100 mil ejemplares del cómic sobre la vida del Padre Kino. Entre sus publicaciones resalta el Atlas etnográfico. Se publicaron 96 libros.
De 2015 a 2021 el gobierno de Claudia Pavlovich llegó a tener once concursos literarios, se lanzó la Biblioteca Digital Sonora con más de 300 libros digitalizados, se duplicó el monto de los ganadores del CLS, se publicó la primera colección de libros electrónicos, la poesía reunida de Abigael Bohórquez y los cuentos de Edmundo Valadés, teniendo un total de 142 libros.
En una suma rápida, desde 1979 que empezó la administración del Dr. Samuel Ocaña, hace 44 años, el Gobierno de Sonora ha publicado 609 títulos. Aunque leer sea algo personal y en su práctica se desprendan experiencias íntimas y conmovedoras, su origen sigue dependiendo de las políticas culturales en turno. ¿Cuál será el distintivo en materia de literatura en la administración de Alfonso Durazo?
A través de los libros conocemos nuestra historia, entendemos el presente e imaginamos el futuro. La lectura nos da identidad y sentido de pertenencia. Son el punto de encuentro con el mundo que nos rodea. Los libros, tal como los puentes, hospitales y escuelas, son la suma de muchas voluntades.
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