Recientemente, se descubrió un presunto centro de exterminio y adiestramiento del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en el Rancho Izaguirre, ubicado en Teuchitlán, Jalisco. El colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco halló en el lugar cientos de prendas de vestir, más de 200 pares de zapatos y restos óseos calcinados, lo que sugiere actividades de tortura y asesinato.
El rancho también funcionaba como centro de reclutamiento y entrenamiento para el CJNG. Según testimonios de sobrevivientes, las personas eran llevadas al lugar bajo engaños de ofertas laborales y, si no eran útiles para el cártel, eran asesinadas. Se encontraron hornos crematorios y fosas comunes en el sitio.
Este hallazgo ha generado indignación pública y ha resaltado la impunidad y apatía de las autoridades mexicanas frente a las atrocidades cometidas por el crimen organizado. La presidenta Claudia Sheinbaum ha exigido transparencia en la investigación, mientras que el fiscal general cuestiona la falta de acción de las autoridades locales.
El caso recuerda al de Ayotzinapa y ha provocado que la sociedad demande el fin de tales atrocidades y la protección de los derechos y seguridad en México.
Recientemente, ha circulado un video atribuido al CJNG en el que niegan que el Rancho Izaguirre haya sido utilizado como centro de exterminio y cuestionan la legalidad de la intervención del colectivo de búsqueda en el predio.
Este descubrimiento ha generado protestas y vigilias en todo México, con ciudadanos exigiendo justicia y acciones concretas por parte de las autoridades para abordar la crisis de desapariciones forzadas en el país.




