La boxeadora olímpica argelina Imane Khelif, reciente ganadora de oro en los Juegos Olímpicos de París 2024, ha demandado a Elon Musk y a J.K. Rowling por ciberacoso.
Khelif ha sido blanco de críticas y ataques sobre su identidad de género, siendo erróneamente señalada como una mujer trans, aunque ella es cisgénero. A pesar de su triunfo histórico en París 2024, muchos intentan desacreditarla debido a su apariencia.
El conflicto creció cuando Elon Musk y J.K. Rowling hicieron comentarios en redes sociales que cuestionaban la identidad de Khelif, provocando una gran controversia en el mundo del deporte.
Khelif, quien fue descalificada del Campeonato Mundial de Boxeo en 2023 por no cumplir con las pruebas de elegibilidad de género, tuvo el respaldo del Comité Olímpico Internacional (COI) para competir en los Juegos Olímpicos, donde ganó la medalla de oro. Sin embargo, su logro fue empañado por comentarios en redes que ponían en duda su identidad de género.
El abogado de Khelif, Nabil Boudi, confirmó que tanto Musk como Rowling están incluidos en la demanda. En redes sociales, Rowling compartió una imagen de la pelea de Khelif contra la italiana Angela Carini, afirmando que Khelif era un hombre disfrutando de golpear a una mujer. Musk retuiteó un comentario de la nadadora Riley Gaines diciendo que los hombres no deberían competir en deportes femeninos.
La fiscalía de París ha iniciado una investigación por acoso cibernético a raíz de la denuncia de Khelif, aunque es poco probable que Musk o Rowling enfrenten un juicio, ya que la legislación francesa no se aplica a actos fuera de Francia contra extranjeros. No obstante, se podrían presentar cargos contra quienes emitieron mensajes desde Francia.
Además de Musk y Rowling, el abogado de Khelif sugirió que Donald Trump también podría ser incluido en la investigación, por un mensaje en X donde se comprometía a mantener a los hombres fuera de los deportes femeninos.
La denuncia también apunta a usuarios de la red X, propiedad de Musk, por emitir mensajes de odio, incluso si usaron seudónimos. Este caso ha generado un debate intenso sobre el ciberacoso.




