Un fuerte terremoto de magnitud 7,4 ha azotado Taiwán, dejando un saldo de al menos nueve personas muertas, más de 900 heridas y daños en más de 100 edificios. Se trata del sismo más fuerte que ha vivido el país en los últimos 25 años.
Los equipos de rescate trabajan contra el tiempo para liberar a las decenas de personas que se encuentran atrapadas bajo los escombros de los edificios derrumbados.
El epicentro del terremoto se situó a 18 kilómetros al sur de la ciudad de Hualien, a una profundidad de 34,8 kilómetros. El sismo provocó deslizamientos de tierra y el derrumbe de estructuras, principalmente en el condado de Hualien, una región montañosa con una población de unos 300.000 habitantes.
Hasta el momento se han registrado 29 réplicas de magnitud superior a 4,0, y se espera que continúen los temblores en los próximos días, incluso algunos de magnitud 7.
Más de 91.000 hogares se quedaron sin electricidad tras el terremoto, y se están realizando trabajos para restablecer el servicio lo antes posible.
Los hospitales de la capital, Taipei, funcionan con normalidad a pesar de los daños sufridos por el terremoto.
El alcance total del desastre aún se está evaluando, ya que algunas zonas afectadas son remotas y de difícil acceso.
Las autoridades han pedido a la población que se mantenga alerta y siga las instrucciones de seguridad.




