Una mujer ecuatoriana de 32 años fue condenada a cadena perpetua en Estados Unidos por el cruel asesinato de su hija de 16 meses. La pequeña Jailyn fue abandonada en su casa durante 11 días mientras su madre disfrutaba de unas vacaciones en Puerto Rico.
El caso, calificado como “horror puro” por el juez, conmocionó a la comunidad de Cleveland, Ohio. La bebé agonizó de hambre y deshidratación mientras su madre la ignoraba por completo.
Las autoridades encontraron a Jailyn en un estado deplorable, con los ojos hundidos, suciedad en la boca y las uñas, y heces en su cuerpo. La madre, Kristel Candelario, intentó encubrir su crimen vistiendo a la niña con ropa limpia antes de llamar al 911.
Candelario se declaró culpable y ahora enfrenta las consecuencias de sus actos: cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Este caso es un triste recordatorio de la importancia de la responsabilidad parental y la protección de los niños. La crueldad de Candelario hacia su hija no tiene perdón y su sentencia es un justo castigo por su crimen.




