HERMOSILLO, Sonora.-Para apoyar a su hija, y que pueda terminar sus estudios universitarios, Lucio Castro Mendoza cuida todas las tardes a su nieta Xareny, e incluso la lleva a sus clases, en la Universidad de Sonora, pues el mismo desea prepararse, y ser un ejemplo de superación para la pequeña.
Don Lucio, como le llaman sus conocidos, decidió estudiar la licenciatura en Derecho, a los 49 años de edad, luego de darse cuenta del desconocimiento que había de la ley laboral, por la mayoría de los trabajadores.
Cansado de ver el abuso al que sometían a sus empleados muchas empresas, quiso prepararse y ayudar a los demás a defenderse, pero esa decisión no vino sola, ya que ese mismo año se enteró de que su hija estaba embarazada, y en espera de su primera nietecita, Xareny.
“Empecé a estudiar porque me molestaba mucho que abusen de la gente, no me gusta, porque hay mucha ignorancia de la ley y eso hace que abusen de ellos.
“Pero ese año nació Xareny, y mi esposa le dijo a mi hija, mientras tú estudies, nosotros te vamos a estar apoyar con la niña, y así lo hemos hecho; ella se ha estado dedicando a la escuela, a prepararse, y a la bebé, pero cuando está ocupada, nosotros le ayudamos”, relató.
A EMPEZAR OTRA VEZ
Y aunque fue difícil volver a adaptarse a un niño pequeño, después de que casi 20 años de haber cuidado a un bebé, volvió a cambiar pañales, a preparar leche, e incluso hasta peinar a la pequeña, con grandes moños de colores.
No ha sido algo fácil, aceptó, pero el apoyo incondicional de toda su familia ha hecho que cada uno aporte un granito de arena al cuidado y crianza de Xareny, haciéndola sentir amada y segura todo el tiempo.
“Como ya teníamos experiencia con dos, eso nos ha ayudado un poco a mi esposa y a mí para no desesperarnos, pero a veces sí es difícil, porque sientes más impotencia ahora cuando se enferma, por ejemplo.
“Tardamos 15 o 16 años para volver a tener un chiquito, pero igual ya volvimos a aprender en estos cinco años, incluso mi hijo, nosotros le preparamos la comida, la cambiamos, lo único que no hemos aprendido muy bien es a peinar, pero en lo demás somos expertos”, contó orgulloso.
ESTUDIA Y TRABAJA
A sus 55 años de edad, trabaja por las mañanas en una gasolinera, y por la tarde se encarga de recoger a su nieta de la escuela, y llevarla a sus clases, para luego volver a casa y darle la cena.
Hay momentos en que sí ha sido difícil cumplir con todo, incluso a veces han tenido pequeños accidentes, pero todo el proceso ha sido hermoso para él, afirmó, y no cambiaría todo lo que ha vivido por nada.
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“Nos han pasado muchas cosas”, sonrió, “el semestre pasado nos caímos del camión cuando veníamos a la uni, porque Xareny venía dormida y al bajarnos no alcancé la banqueta y nos caímos.
“Pero igual yo haría todo por ella, ella a mí me llama papá, nunca me ha llamado abuelo”, dijo, “y veo que mi hijo la cuida, que mi esposa la cuida, a mi hija ser mamá, y son cosas que valoro muchísimo”.
Lucio espera que su historia, ayude a otros padres y jóvenes a entender que la mejor manera de salir adelante es con amor, y el apoyo incondicional de la familia.
También, a ser más tolerante con los hijos, y apoyarlos, ya que para él, amor y educación son la herencia más importante que un padre puede dejarles.
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