En un refugio improvisado en Rafah, Um Zaki remueve gachas de avena en el fuego, mientras reflexiona sobre el amargo contraste que supone el Día de la Mujer en medio del caos y la desesperanza de Gaza. La celebración, que solía ser una ocasión alegre, ahora es una cruel ironía para las mujeres que luchan por sobrevivir. La situación es desgarradora: miles de mujeres embarazadas enfrentan deshidratación y desnutrición en un entorno insalubre y peligroso. La emergencia alimentaria, catalogada como la peor que se haya visto en Gaza, afecta a madres e hijos, y las agencias humanitarias luchan por llegar con ayuda debido al conflicto. A pesar de las promesas de minimizar los daños civiles, el ejército israelí es acusado de exacerbado por las condiciones devastadoras. Las mujeres, que representan una gran proporción de las víctimas, son testigos de una realidad desgarradora en la que el sufrimiento es el único constante.
Huelga en la Unison se aplaza mientras continúan negociaciones
El Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Sonora (Staus) decidió aplazar el posible estallamiento a huelga hasta el...




