Consolidar la trampa, crecer con fundamentos falsos, engañar para avanzar, que los cimientos sean de barro o peor aún, que sean de papel, vulgarizar la educación, minimizar los daños, normalizar la falta de ética.
Lo señalado anteriormente parece ser la idea, afortunadamente fallida por el momento, de un diputado que considera que es factible que hagas trampa en tu tesis, que copies otro documento. No importa que violes normas, procedimientos, que faltes a la honorabilidad, a la ética, a los valores, siempre y cuando no te sorprendan, ya que según propone este diputado si al paso de un tiempo que él considera razonable no te han sorprendido ya no importa el cómo has obtenido tu título profesional.
Lo que significa que si no te sorprenden, si escondes la verdad, si consumas el engaño, por el solo paso del tiempo tu falta se va a legitimar ante la sociedad, nadie podrá ya acusarte y podrás señalar feliz, es verdad engañé a todos, pero no me sorprendieron, nadie me descubrió, así que los engañé, y ahora no importa, puedo decir abierta y descaradamente que les he engañado a todos, pero nada, ni nadie puede tocarme, la ley y esta ley en particular que pretende un diputado me avala y legitima, me protege, mi falta ya no lo es tal.
Lo que estoy señalando en los párrafos anteriores, que parecería un mal chiste, una broma, o una burla, tristemente no lo es.
El diputado Alejandro Robles, de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), presentó ante la Cámara de Diputados una iniciativa para que no se pueda retirar título y cédula a las personas que hayan plagiado su tesis.
Así de importante es la ministra Esquivel, que no solamente tiene en medios más que cualquier otro tema, sino que tiene a la Suprema Corte de Justicia de la Nación en una situación difícil, a la UNAM también y ahora al Congreso, en particular a la bancada de Morena, que se sube al tema sin ser invitado, agregando más leña a un fuego que arde y quema a todos los que se asoman a observar.
El proceso de la ministra sigue abierto, todavía no se ha dicho la última palabra, sin embargo, el daño ya es grande, profundo y cruza a varias instituciones que manchan su prestigio, por un plagio, por un engaño, por hacer las cosas de forma incorrecta.
Primero la UNAM y la SCJN, ahora el Congreso y Morena, el cuento de la ministra
sigue sumando víctimas. ¿Quién más se apunta, para hacer trampa?
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