Un buen amigo nos comparte un “meme” con personajes de Snoopy, uno de los personajes le dice al otro: “Te deseo un feliz Año Nuevo”, el otro personaje le contesta: “Me basta con uno usado. ¡De aquellos en los que se vivía mejor!”. Me causó gracia la puntada de “un año usado” y un sentimiento de lógica, lo de que “en aquellos que se vivía mejor”, pero al mismo tiempo, reflexioné ¿Cuál era en ese tiempo mi perspectiva? Era niño, no tenía responsabilidades, ni cargas, no sabía de economía y el dinero venía de mis padres. El único problema era la escuela y los maestros empeñados en enseñarnos cosas que no me interesaban y me quitaban tiempo de jugar y soñar… SÍ, fueron años maravillosos.
Los años o los tiempos en realidad no tienen la culpa. La cuestión es la perspectiva desde donde los miremos. Como he comentado en otros de mis escritos, somos nosotros, los humanos quienes le damos o quitamos el valor a las cosas… El valor puede ser monetario, histórico y/o sentimental. Pero no nos detenemos a pensar que aquellos que fueron años de dicha para unos, fueron también años de tortura para otros, es decir, la percepción de los tiempos en su calidad es absolutamente subjetiva. Por el tema del meme, podría asegurar que quien lo escribió es un adulto que vive dura su actual realidad y extraña su despreocupada infancia y juventud.
Es curioso cómo nos empeñamos en “sufrir” nuestro presente y recordar hasta con risas algunas dificultades pasadas. Por ejemplo, aquellas vacaciones en las que todo lo “malo” nos pasó y cuando lo platicamos a nuestras amistades nos reímos a carcajadas de esas bizarras vacaciones. ¿Por qué sufrirlas en el momento y reírnos al recordarlas? ¿Por qué no reírnos en el momento de vivirlas a sabiendas que, de igual forma, nos reiremos en el futuro, cada vez que se las platiquemos a alguna amistad?
¿Por qué en la escuela nunca se nos enseñó a tener una mente disciplinada y entrenada a poner más atención en lo bueno de lo que vivimos y a minimizar lo negativo? Decidir qué pensar y que sentir con respecto a algo es uno de los mayores poderes que tenemos los humanos. Sin embargo, se nos enseñaron pendejadas que literalmente jamás volvimos a usar y se nos calificó de inteligentes o burros por aprenderlas o no. Por ejemplo, ¿Tú crees que, para yo escribirles esta reflexión, me ocupé en detectar, determinar o establecer cuáles eran los sustantivos, adjetivos, los gerundios, el pasado o pretérito, etc.? ¡Claro que no! Y de antemano sé que dos o tres de mentes ortodoxas, con enfoque pretérito (Que es palabra esdrújula), pero con una mentalidad gerundia… Muy gerundia, me van a reclamar amargamente que es fundamental que a los niños le metamos a huevo en la cabecita muchísimos “conocimientos” para que aprendan a usar el lenguaje adecuadamente… ¿Según quién? ¿Según unos antiguos y autoensalzados ególatras necesitados de aplausos? Pues déjenme les confirmo que no funcionó, no funciona y no funcionará su sistema educacional. Bueno, no funciona en beneficio de nosotros la ciudadanía y tal vez si funciona para quienes lo impusieron.
La cuestión es que no necesitamos complicarles a otros y a nosotros mismos la vida. Vivir la vida es simple, creer que debemos entender los mecanismos del todo que la compone, es lo que hace que se complique. Por eso es tan importante el término conciencia, estar en conciencia presente de lo que se vive, así como ser conscientes de en qué parte de lo que estoy viviendo, pongo mi atención. El todo está compuesto de experiencias positivas y negativas, ¿En dónde me enfoco? ¿Todo es negativo? ¿Qué me está enseñando?
Al parecer, los humanos tendemos al drama… Podemos escuchar un chiste y reír a carcajadas, si lo escuchamos de nuevo, nos causa menos risa… Si volvemos a escucharlo, nos da menos risa aún, hasta que simplemente, ya no nos causa gracia. Pero una situación triste, siempre nos entristece igual en cada vez que la recordamos y no desaparece la tristeza. Qué raro ¿No? Sin embargo, de bebés o niños no éramos así, es más, cuando estábamos bebés podíamos pasar del llanto a la risa instantáneamente, ¿Al crecer perdemos esa habilidad? O ¿Se nos enseñó a vivir en el drama, aprovecharnos del drama… o ambos?
¿Alguna vez te enseñaron en la escuela el adecuado uso de tu atención? No, solo que pusieras atención a lo que el maestro recitaba al frente de la clase… Nunca nos enseñaron que es la atención ni cómo enfocarla en las situaciones de la vida. Tampoco nos enseñaron de la voluntad ni como ejercer nuestra voluntad, nuestro libre albedrío sobre lo que decidimos sentir y no sentir de acuerdo a lo que nos dijeron que debíamos sentir.
En el 2020 la mayoría sintió temor, soledad, incertidumbre, desamparo, etc. Pero otros hicimos nuestro ese momento y decidimos vivirlo diferente ¿Por qué? Digo ¿Por qué pudimos fluir por unos momentos que para otros eran imposibles e irremediables? Mientras… el 99.99% de los medios de comunicación nos gritaban las 24 horas “¡muérete de miedo!”
Los malos alumnos de la sociedad tenemos una construcción mental diferente… Una programación diferente a la de la generalidad. Por alguna razón, hay quienes, desde pequeños, no aceptamos pocos o muchos convencionalismos sociales, religiosos y escolares, así como ciertas reglas y muchas de esas enseñanzas del supuesto buen ciudadano (programación) que no entraron en nuestra mente o sistema operativo y por lo mismo, vemos el mundo y las situaciones de manera muy diferente al resto. ¿Se puede cambiar la programación? Si, tal cual, ¿Qué se requiere? Voluntad ¿Es difícil? Sí, más no imposible. Pero lo primero que deberás aprender, entender, interiorizar y vivir, es que el miedo… Es un espejismo. 1CP
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