HERMOSILLO .- Cuando el manager Tom Lasorda decidió darle la bola a Fernando Valenzuela aquel 9 de abril de 1981, no sólo le estaba otorgando su primera oportunidad de abrir un juego en Grandes Ligas a un joven mexicano de 20 años, también dio inicio a lo que en los siguientes año sería conocida como la “Fernandomanía”.
A su corta edad, el originario de Etchohuaquila, en el Municipio de Navojoa, Sonora, ya había jugado su primera temporada en Ligas Mayores con los Dodgers de Los Ángeles, en 1980, sin embargo, y aunque lo hizo de manera excelsa, sólo había sido en plan relevista.
Es por eso que todos los seguidores del beisbol quedaron maravillados cuando el zurdo sonorense lanzó ese juego completo ante los Astros de Houston sin permitir una sola carrera; lo cual no contó con la gran difusión en nuestro País debido a la poca afición que existía en aquel entonces para ese deporte en la Ciudad de México, sede de los grandes medios televisivos y editoriales.
Todo eso empezó a cambiar una vez que “El Toro” continuó lanzando fuego sobre la lomita en sus siguientes aperturas; un 7-1 sobre los Gigantes de San Francisco, un 2-0 ante los Padres de San Diego y un 1-0, otra vez contra los Astros.
Esa temporada fue tan buena para Valenzuela que se llevó el Cy Young de la Liga Nacional, fue nombrado el Novato del Año, estuvo en el Juego de Estrellas y terminó en la quinta posición de las votaciones para el Jugador Más Valioso; todo esto coronado con la victoria de los Dodgers sobre los Yanquis en la Serie Mundial de ese año.
Las Grandes Ligas
Su labor fue tan sobresaliente que siguió siendo considerado para los Juegos de Estrellas durante los siguientes cinco años, y fue entonces cuando el beisbol de Grandes Ligas se convirtió en todo un fenómeno tanto en territorio mexicano como en California, por la gran población de connacionales que ya abarrotaba el área de Los Ángeles.
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Fernando Valenzuela jugó un total de once campañas con los Dodgers, con quienes también se coronó en 1988; para después tener un paso por las franquicias de Angelinos, Orioles, Filis, Padres y Cardenales, con quienes se despidió de la Gran Carpa en 1997.
Por todo esto y más, el sonorense es considerado como uno de los tres mayores deportistas que ha dado nuestro país en su historia, junto al futbolista Hugo Sánchez y al boxeador Julio César Chávez; mismos que compartieron época en la década de los ochenta y enaltecieron el orgullo mexicano de nuestros paisanos tanto de este como del otro lado de la frontera.
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