PISA, Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos. Se trata de un proyecto de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), cuyo objetivo es evaluar la formación de los alumnos cuando llegan al final de la etapa de enseñanza obligatoria, hacia los 15 años.
La evaluación cubre las áreas de lectura, matemáticas y competencia científica. El énfasis de la evaluación está puesto en el dominio de los procesos, el entendimiento de los conceptos y la habilidad de actuar o funcionar en varias situaciones dentro de cada dominio.
Digan lo que quieran, descalifiquen la prueba, bajen la mirada o mejor cierren los ojos. En el mundo de los ciegos, el tuerto es el rey, el que no quiera escuchar que no escuche y el que no quiera ver que no lo haga, pero hay cosas que son evidentes y verdaderas.
Los mexicanos no sabemos matemáticas, no sabemos leer y no sabemos ciencias; En cada proceso electoral, es evidente lo que ocurre en las casillas, en la suma de los votos de la elección en turno, los funcionarios de casilla, se les dificulta sumar y restar, los miles de errores en las actas dan cuenta de ellos; En el tema de la lectura, pídanle a quien gusten, que haga una lectura en voz alta, que lea de corrido, haciendo las pausas correctas y con la dicción adecuada, después pídanle que explique lo que ha leído, seguramente no lo va a poder hacer; Finalmente respondamos una pregunta simple ¿qué es el método científico?
Lo anterior es sólo una muestra de cómo nos encontramos en relación al sistema educativo. Pisa ha sido descalificada por el presidente Andrés Manuel por ser neoliberal, esto no le preocupa mucho a los países asiáticos que se han adueñado del mundo entre otras cosas por ocupar los primeros lugares en esta prueba.
Son ya varias generaciones condenadas al fracaso educativo, esto es innegable, ¿quieren pruebas? La descomposición social es una prueba real y palpable de lo que señalo, esa cosmovisión de la realidad que sorprende y nos encadena al sufrimiento.
Son varias generaciones abandonadas y por lo que se puede observar, serán muchas más generaciones condenadas a un sistema educativo que no tiene nada que hacer frente a la realidad mundial.
Estamos desconectados, no tenemos, ni tendremos los elementos mínimos necesarios para conectarnos en el lenguaje universal del conocimiento, fueron ellos y siguen siendo ellos, los que toman las decisiones, los que han condenado a México al fracaso educativo.
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