“Señor, despierta en nosotros el deseo de prepararnos a la venida de Cristo”.
Isaías 63,16-17.19; 64,2-7
1 Corintios 1,3-9
Marcos 13,33-37
Iniciamos en este domingo el llamado tiempo de la espera, el Adviento; tiempo litúrgico que nos prepara para la gran Solemnidad del Nacimiento del Hijo de Dios.
La Iglesia nos invita a prepararnos de muchas maneras para celebrar la Navidad. Esta preparación debe ser individual, familiar y comunitaria. Debe ser una preparación interior pero también exterior. Una preparación que involucre, ante todo, nuestro corazón y no tanto nuestra economía.
La liturgia y en especial las lecturas bíblicas del tiempo del Adviento nos irán ofreciendo sugerencias muy prácticas que, sin duda, nos ayudarán a llegar bien dispuestos a la celebración de la Navidad. Este domingo, por ejemplo, se nos invita fundamentalmente a tres cosas:
Primero: a no perder de vista los mandamientos de Dios. Guardar cada uno de los mandamientos, desterrando de nuestra vida el pecado, practicando la justicia. Haciendo esto estaremos, sin duda, disponiendo nuestro corazón para recibir al Señor en la fiesta de la Navidad.
Segundo: a practicar las obras de misericordia. Es decir, atender a todos aquellos hermanos nuestros que padecen alguna situación de pobreza: enfermedad, sufrimiento, cárcel, carencia de bienes materiales, marginación, etc. Haciendo obras de caridad en favor de los desprotegidos, estaremos favoreciendo ambientes propicios para la celebración del nacimiento del Redentor.
Tercero: a estar vigilantes para no dejarnos sucumbir ante las atracciones que el mundo nos presenta y, a la vez, para descubrir la llegada del Señor a través de aquellos acontecimientos, realidades y personas, que se harán presentes durante estas semanas del tiempo de la espera.
Aprovechemos las lecturas bíblicas de las misas de este tiempo litúrgico. Descubramos cómo cada día, cada domingo, el Señor nos irá ofreciendo algunas sugerencias para que este Adviento sea el mejor de toda nuestra vida.
Hoy domingo le pedimos a Dios nuestro Padre lo que en la oración colecta de la eucaristía le expresamos: “Concede a tus fieles, Dios todopoderoso, el deseo de salir al encuentro de Cristo”. ¡Un buen Adviento para todos! Así sea.
¡Que tengan un excelente domingo!
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