CIUDAD OBREGÓN.- Ningún temor, peligro o falta de permiso de su abuela detuvo a Mariel Soto Cervantes en 2020 cuando se unió a las Rastreadoras de Ciudad Obregón con el firme objetivo de localizar a su hermano José Joel, quien desapareció sin dejar rastro en julio. . . de 2019, pero pudo regresar a casa en días pasados.
En aquel entonces tenía 14 años de edad, y fue nombrada “La Niña Rastreadora” al ser la integrante más joven del colectivo de búsqueda , quienes rápidamente la cobijaron como parte de su familia.
La jovencita, que hoy en día tiene 17 años y es madre de familia, platicó que aunque tiene otros hermanos, la relación que tenía con José Joel era muy estrecha, por ello desde el primer día que no tuvieron razón de él, salió a buscarlo . . . por su cuenta calle por calle, preguntándole a la gente y pegando carteles con su foto.
José Joel, de 22 años al momento de su desaparición, y ella, eran como “uña y mugre” y andaban juntos para todas partes, puntualizó, de los cuatro hermanos eran los más apegados y mantenían una conexión muy especial, que asegura fue lo que la ayudó a tener fuerzas para aguantar todo este tiempo hasta localizar.
Yo tenía 13 años cuando él desapareció, empecé a buscarlo en las calles a preguntarle a la gente si lo habían visto, cuando supe del colectivo Rastreadoras de Ciudad Obregón decidió unirme con ellas para poder encontrar”, subrayó.
Ya como miembro del colectivo, compartió, con pala, varillas y hasta con las manos participó en gran cantidad de búsquedas donde lograron regresar a su hogar al menos a 20 “ángeles”.
Los restos de su hermano no fueron localizados como tal por el colectivo, expresó, fueron hallados en junio de este año en una construcción al Sur de la Ciudad , cuando las máquinas retroexcavadoras estaban emparejando el suelo.
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Se enteró de este hallazgo, dijo, y acudió a la Fiscalía donde pudo reconocer las prendas de José Joel y su dentadura, sin embargo, no fue hasta días pasados que los resultados de las pruebas de ADN fueron entregados y coincidieron.
Aunque en varios hallazgos ella creyó haber encontrado a su hermano por similitud en características de prendas y físicas, esta última ocasión fue diferente, dijo, un corazón le indicó que ahora sí se trataba de él .
Hubo varias veces que se encontraban y era casi igual con las características de mi hermano, varias veces llegué a pensar que esos ‘ángeles’ era mi hermano, pero no fue así, hasta el miércoles 22 de noviembre me llegó el ADN de mi hermano, salió positivo, y pude liberarlo de Fiscalía para poder velarlo y sepultarlo”
Sentí muchas ganas de llorar cuando miré la dentadura, miré las prendas que subieron a las redes sociales, sentí muchas ganas de llorar y supe que era mi hermano cuando lo miré”, señaló.
De junio a noviembre la espera fue lenta, angustiante y dolorosa, comentó, aunque en el fondo de su alma toda persona con un familiar desaparecido desea poder encontrarlo, no deja de tener la esperanza de que un día aparezca con bien y regrese a casa vivo.
Cuando la Fiscalía me avisó que sí era mi hermano, me dio mucha felicidad porque regresó a casa, pero me da mucha tristeza al saber que ya no lo voy a volver a ver, tenía la esperanza de poder encontrarme con él en vida”, resaltó.
Añadió que sin importar nada, ella hubiera seguido buscando a su hermano el tiempo que fuera necesario, pues tenía el compromiso y la promesa con él de encontrarlo.
SEGUIRÁ EN LA LUCHA
Así como ella fue acompañada por sus compañeras de colectivo durante estos cuatro años y medio, contó, ella seguirá en la lucha por regresar la mayor cantidad de desaparecidos a sus hogares, y brindará el mismo apoyo que se le dio.
Voy a seguir en la lucha de los desaparecidos, porque así como me apoyaron a mí, quiero apoyar a mis compañeras de Rastreadoras de Ciudad Obregón a encontrar a los suyos, para mí son mi segunda familia”, aseveró.
NADA LA DETUVO
Herlinda Sáenz, de 65 años de edad, abuela de Mariel y José Joel, mencionó que cuando su nieta se integró al colectivo sentía desesperación con muchos deseos de poderla ayudar para, también, cuidarla porque estaba muy chiquita.
Se me comenzó a ir a buscarlo con sus compañeras, llegaba diciendo que sacaba huesitos y que los limpiaba, yo le decía no te da miedo y ella decía que no, y te están aceptando y ella decía que sí, yo le decía ya no vayas, pero me decía yo tengo que encontrar ami hermano, como sea, tarde que temprano lo voy a encontrar, no voy a descansar me decía”, subrayó.
LUCHA INCANSABLE
Nora Alejandra Lira Muñoz, líder de las Rastreadoras de Ciudad Obregón, manifestó que la búsqueda de Mariel fue incansable y que sin importar nada, ella pudo cumplirle la promesa a su hermano de traerlo a casa.
Los cuatro años que duró desaparecido, mismo tiempo que Mariel estuvo en esta lucha de buscar a su hermano, llegó con nosotros desde los 14 años, aquí ha estado, llegó el ADN, se le avisó a Mariel y estuvimos acompañándola en este terrible dolor”, indicó.
Ahora “La Niña Rastreadora” es un integrante más del colectivo que ha logrado cumplirle la promesa a su familiar de encontrar, celebró, lo que desean se pueda extender a todos los miembros.
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