Muchos de los que acompañan a Morena y a Andrés Manuel López Obrador y hoy tienen cargos públicos son resultado de los errores de la democracia, comenta el diputado local Ernesto de Lucas.
Haiga sido como haiga sido”, “no ganó el mejor, ganó el más idóneo” y otro tipo de frases y dichos son parte de la cultura política mexicana, que está llena de errores democráticos.
En su momento la democracia ha llevado al poder a los más grandes tiranos de la historia, sin embargo, es el sistema democrático el menos malo de los que se ha dado el ser humano para intentar convivir.
Uno de estos resultados de la democracia con errores o sin ellos, es la creación de espacios para que lleguen algunos pocos a tomar decisiones por otros muchos, de otra manera sería el caos. Uno de estos lugares es El Senado de la República.
Unos terminan después de un proceso electoral siendo regidores, otros presidentes municipales, una que otra o uno que otro gobernador de alguna entidad, otros tantos diputados locales, otros más afortunados diputados federales, sólo uno y ahora sólo una será presidenta de la República, pero, pero, pero… hay un espacio que es la cámara alta, la de los honorables dicen en Reino Unido.
Estoy hablando del Senado de la República, si los que se encargan de analizar la política exterior mexicana, esos que también tienen la obligación de ratificar nombramientos, los que autorizan salida de las Fuerzas Armadas o entrada de milicias extranjeras, designar a los ministros de la Corte… y otras tantas otras responsabilidades.
Los diputados locales y federales duran solo 3 años en su encargo, los senadores 6 años, para los que viven para la política ser senador es un cargo de elección que significa mucho para ellos, para sus partidos y para quienes ven en esos políticos, en esas políticas algo que merece la pena de ser votado.
Es el senado pues, un lugar al que muy pocos pueden llegar, se requieren no sólo facultades, es necesario tener los apoyos nacionales, los votos estatales y las ideas que hagan que las cosas sucedan y logra un espacio en tan notable lugar.
Uno de los que desean ser senador por Sonora, es Ernesto (El Pato de Lucas) de Lucas Hopkins.
Tres puntos tienen en su agenda de posible senador y son los siguientes: Legislar sobre salud mental y emocional, incluyendo los medicamentos para enfermedades mentales en el cuadro básico; Dar prioridad al servicio profesional de carrera en la Secretaría de Relaciones Exteriores, para que las embajadas y consulados no sean premios para políticos o políticas que pactan electoralmente; Desmilitarización Total.
Sabe el Pato de Lucas que lo que tiene enfrente es un reto enorme, tiene claro que no hay margen para el error, está consciente de que para que su campaña sea exitosa tiene que rodearse de operadores profesionales y eficientes, que hagan cada cual lo que le corresponde.
No tiene plan B, señala, es el Senado o el senado, para lo cual intentará seducir a los jóvenes, hacer un uso inteligente y penetrante de las redes sociales para atraer a los votantes.
¿Pato senador? Veremos…
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