El 20 de noviembre se celebra un aniversario más del inicio de la Revolución Mexicana. Es bueno recordar un poco la situación que presentaba México en aquellos días, pues fue el caldo de cultivo para un fuerte estallido social.
El general José de la Cruz Porfirio Díaz Mori, tenía ya más de 30 años como Presidente y durante ese largo tiempo se cometieron muchas injusticias hacia el pueblo mexicano. Los derechos civiles nacionales no existían frente a los derechos de los empresarios extranjeros principalmente franceses e ingleses y ahora les agregamos a los canadienses y norteamericanos.
Don Porfirio asumió el poder en 1877 mediante un levantamiento militar contra Lerdo de Tejada, tenía tres principios en los cuales basó su gobierno: Orden, paz y progreso y estaba convencido que aplicándolos se llegaba fácilmente a la conciliación.
Bajo su gobierno los partidos políticos, que ya desde entonces eran un problema para el Gobierno en turno, no tuvieron más remedio que tranquilizarse y con el tiempo todos los políticos se volvieron porfiristas convencidos, pues participaban en la repartición de cargos públicos y diferentes concesiones.
Abrió las puertas de par en par a las inversiones extranjeras en minería y en el petróleo, apoyó a la banca y a las casas comerciales, construyó más de 20 mil kilómetros de vías férreas instaló en las ciudades la luz eléctrica, correos, telégrafo y el teléfono pero esa prosperidad tan notable, era sólo de unos pocos, a cambio de estar asentada sobre la miseria de la mayoría. Las haciendas se fundaron sobre el despojo de tierras y la famosa “pax porfiriana” estaba regada con sangre con su famosa frase: “Mátalos en caliente”
Los obreros eran reprimidos haciendo uso de la fuerza bruta tanto en Cananea como en Río Blanco y por supuesto los medios de comunicación no los dejó sentidos y numerosos periodistas terminaron muertos o en las tinajas de la prisión de San Juan de Ulúa, por el único delito de criticar su forma absoluta y tiránica de gobernar.
Don Porfirio prometió que habría elecciones limpias y que se respetaría el voto, pero no lo hizo, fue así como don Francisco Ignacio Madero González candidato perdedor y preso en la cárcel de San Luis Potosí, publicó en San Antonio, Texas, su plan en donde reafirmaba el fraude electoral sufrido, por lo cual se proclamaba Presidente Provisional de la República e incitó a la ciudadanía a que se uniera en un rebelión que estallaría el 20 de noviembre de 1910.
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