No cabe la menor duda de que lo que más afecta a un país es una política económica errónea o inadecuada, pues ese es el origen de bastantes problemas graves.
Según los entendidos las variables principales que deben de tomarse en cuenta para evaluar la economía de un país son: Tipo de cambio, Inflación, Salario mínimo, Población, Producto interno bruto, Deuda externa e interna y Exportaciones.
Pero: Qué nos dice la Historia:
Al período de 1952 a 1970 con los presidentes, Ruiz Cortines, López Mateos y Díaz Ordaz, se le conoce como el Milagro Mexicano con un promedio de crecimiento del PIB de 6.32%, inflación en 18 años de 94% promedio anual de 3.75, salario mínimo inicial $6.70 y salario mínimo final $32, tipo de cambio al final 12.80 pesos x dl.
La deuda externa al cerrar el ciclo era de 4,363 millones de dólares, este fue el país que dejaron los gobiernos priistas cuando llevaron un estricto control de la espiral inflacionaria o sea un crecimiento armónico, firme y sustentado, esa fue la base del desarrollo espectacular de México.
Lástima que ese modelo tan eficaz y eficiente, fue sepultado en los siguientes 3 sexenios de 1971 a 1988 con los gobiernos de Echeverría, López Portillo y Miguel de la Madrid, porque el crecimiento del PIB tuvo un promedio anual de 4.20%, la inflación en 18 años de 48,898% con promedio anual de 82.19%, un salario mínimo inicial de $32 pesos, y terminó con un salario mínimo final de $8,000 pesos, un tipo de cambio 2,295 pesos x dólar y una deuda externa al cerrar el ciclo 81,003 millones de dólares.
Esta segunda etapa condujo a la economía del país al más profundo fracaso por ser regímenes populistas de izquierda estatizantes y después de 1989 al 1994 siguió el llamado sexenio del error encabezado por Carlos Salinas de Gortari donde se tomaron decisiones políticas para resolver problemas de índice económico.
Para el año 1994 Carlos Salinas de Gortari tuvo un elevado gasto gubernamental en obras públicas con el objeto de mantener la inercia de crecimiento de su gobierno y con ello la popularidad. Este gasto gubernamental llevó a un déficit de cuenta corriente histórico (un 7% del PIB) y para poder lidiar con ello, Salinas emitió los Tesobonos, instrumentos financieros del Gobierno que aseguraban pagos en dólares y con los cuales pudo recaudar fondos el Banco de México. Con los diversos sucesos políticos ocurridos en 1994 (asesinatos de Luis Donaldo Colosio, Candidato presidencial y José Francisco Ruiz Massieu, líder cameral del PRI y la rebelión insurgente en Chiapas), muchos de los inversionistas se asustaron y fueron a canjear los Tesobonos por efectivo, vaciando las reservas monetarias del Banco de México. El famoso efecto Tequila.
Nuestros presidentes son y serán bien valorados, por lo bueno y por lo malo.
La historia hará su dictamen.
Y así serán recordados.
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