NOGALES.- Aunque el flujo de migrantes tanto extranjeros como nacionales se ha mantenido alto y la “casa llena”, en el albergue San Juan Bosco, desde hace varios meses, la situación no puede considerarse grave, máxime que en estas fechas, históricamente, disminuye la afluencia, expresó Juan Francisco Loureiro Esquer.
Sin embargo, observó el director y asesor legal del mencionado refugio para migrantes, últimamente han estado llegando personas de nacionalidades poco comunes en esta región como de Rumania, Azerbaiyán y de países asiáticos.
Están atendiendo, dijo, una cantidad de entre 100 a 140 migrantes, diariamente, por lo que el albergue se ha mantenido constantemente a su máxima capacidad, desde mayo-junio hasta este mes de noviembre.
“Pero lo que más nos ha llamado la atención es el arribo de migrantes de nacionalidades ‘extrañas’ para nosotros como las antes mencionadas, además de diversos países de África, incluso de El Congo”, externó.
PROBLEMAS POR EL IDIOMA
¿Cómo enfrentan el problema de la comunicación con esas personas, toda vez que son idiomas muy inusuales?, se le preguntó, “definitivamente es un gran problema por el idioma ya que estas personas no hablan español ni inglés”, contestó.
Afortunadamente, continuó el director del albergue San Juan Bosco, gracias a la tecnología avanzada han podido lograr comunicarse a través de los traductores de voz, con los teléfonos inteligentes.
“Pero hay idiomas que no están incluidos y es ahí donde se complica la situación, máxime cuando se trata de dialectos como el criollo (haitiano) y otros inusuales que no aparecen en ningún traductor de voz”, explicó.
Lo bueno de cuando llegan grandes grupos de estas nacionalidades o etnias, es que alguno de ellos le entiende un poco al español o inglés y se logra entablar comunicación básica, indicó Loureiro Esquer al agregar que la mayoría de la gente de estos países no huye de la violencia, pero sí de la extrema pobreza.
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