HERMOSILLO, Sonora.- “Yo siempre he visto la muerte que para nosotros es como una amiga, porque siempre trabajamos con ella y sobre todo, hay que tenerle mucho respeto”, expresó el especialista en ciencias forenses y embalsamador, Judas Miguel Valenzuela Corella.
A sus 28 años de edad, Judas Miguel tiene una década trabajando de la mano con la muerte, pues por cinco años trabajó como técnico forense en la Fiscalía General del Estado y los últimos cinco años se ha desempeñado como técnico embalsamador en dos funerarias de la ciudad.
El contacto diario con los cuerpos inertes, cuyas almas han pasado a mejor vida, han hecho que Judas entienda mejor el sentido de la vida y sienta un amor por su trabajo, que es la preparación y conservación de cadáveres.
Para este trabajo hay que tener mucho respeto y amor, porque aquí no estás haciendo cualquier cosa ‘al ahí se va’, estamos tocando un cuerpo.
“Cada quien ve la muerte de diferente manera”, dijo, “yo la veo con mucho respeto y sí se puede sentir muchas veces la vibra de los cuerpos que nosotros a diario tenemos aquí; sí se siente una vibra”.
Comentó que su principal objetivo es cumplir con las expectativas de los familiares de los difuntos, ya que está consciente que depositan toda la confianza en él, quien es el que prepara el cuerpo de la persona para que puedan darle el último adiós y tengan un bonito recuerdo.
Antes de iniciar con la preparación de un cuerpo, expuso, es necesario verificar el certificado de muerte para saber qué tipo de técnica se usará y evitar riesgos por posible contagio de virus o enfermedades.
Siempre para nosotros como prioridad es cuidar la bioseguridad y tenemos que usar siempre cubrebocas o máscara, lentes, guantes, cubrecalzado, una bata quirúrgica y un mandil, para no entrar en contacto con fluidos biológicos del cuerpo.
“Una vez teniendo el cuerpo en la mesa, empieza el aseo personal, que normalmente el cuerpo se asea cuando llega. Le preguntamos al familiar sobre la estética (del cuerpo), porque muchas veces puede traer barba, bigote o muchas veces quiere un rasurado completo”, explicó.
El embalsamador destacó que se tiene que tener en cuenta que el tema de la muerte es muy delicado y lo importante es hacer sentir bien a los dolientes que verán físicamente por última vez a su familiar.
Cuando llegan los cuerpos, llegan con cara de dolor, sufrimiento, de tristeza, entonces, nuestro trabajo aquí es cambiar esa apariencia, quitar toda esa tristeza que se le puede notar en la cara y ver que ya está descansando”, señaló.
ES CUESTIÓN DE QUÍMICA
Judas Miguel Valenzuela Corella, con 10 años de experiencia de trabajar con cadáveres, aclaró que el embalsamador no detiene el estado de descomposición de los cuerpos, sino que más bien, lo retrasa utilizando una composición química.
“Lo que usamos para llevar a cabo la preparación del cuerpo es líquido arterial y camicide, que es la fusión de los dos en la química. El camicide se encarga de neutralizar bacterias y neutralizar los órganos internos.
“El líquido arterial se encarga de hidratar el cuerpo”, agregó, “que es el que está reemplazando toda la sangre que el cuerpo contiene y es lo que ayuda a que el cuerpo no entre en descomposición”.
El experto aseveró que el cuerpo humano tiene alrededor de 5 litros de sangre, pero la cantidad de químicos dependerá del peso corporal y la altura del cadáver, y se introducirá al cuerpo apoyándose con una bomba, previo al desangrado por medio de la arteria aorta y yugular.
FOTO: TEODORO BORBÓN
EXPERIENCIA PARANORMAL
Al pensar en las funerarias, es difícil no pensar también en sucesos paranormales ocurridos en esos lugares y, aunque cada quien es libre de creer en lo que mejor le parezca, para Judas Miguel su encuentro con lo paranormal es muy común.
Yo sí creo, son anécdotas que para nosotros muchas veces es difícil expresarlas a las personas, porque luego dicen: ‘¿Cómo es posible? No te puedo creer’, pero son cosas que a nosotros nos han pasado, como movimientos.
“Muchas veces podemos sentir que alguien nos está tocando o ver que pasó alguien, pero todo lo que pasa se queda en este cuerpo, la vibra se queda en esta habitación”, afirmó, “yo sí soy creyente de eso, lo he vivido, me ha pasado, en Medicina Legal también”.
Recordó que en una ocasión estaba realizando una autopsia, alrededor de las 03:00 de la mañana, y en el lugar de trabajo había entre seis y siete cuerpos, y experimentó una serie de sucesos que le pusieron “la piel de gallina”.
He escuchado voces. En una ocasión me tocó tener un día seis cuerpos, el otro día siete y a veces estamos trabajando y escuchamos voces, chiflidos y si se fijan, estamos en un área que está muy aislada y estamos nada más nosotros, y son cosas que las podemos escuchar nomás aquí”, subrayó.
DIFÍCIL NO INVOLUCRARSE
A pesar de las situaciones extrañas que pudieran sucederle a lo largo de su jornada laboral, el embalsamador aseguró que es difícil no involucrarse con las situaciones por las que pasaron las personas que fallecieron.
Relató que la mayoría de los cadáveres llegan rígidos, con expresiones de tristeza, sufrimiento o dolor, y en ocasiones la técnica de masajeo de la piel no basta para poder lograr una mejor imagen ante sus familiares, y tienen que recurrir a otros métodos.
Cuando vienen cuerpos muy complicados, cuando vienen muy rígidos, que el masaje no basta, es cuando empezamos a hablar con ellos. Muchos hablamos con el cuerpo para que ya vaya poniéndose flojito poco a poco.
“Nosotros empezamos a hablar con los cuerpos”, reveló, “‘ayúdame a terminar mi trabajo, a concluirlo para que tú ya puedas ser velado por tus seres queridos, para que tú ya puedas descansar en paz’, y es donde nosotros empezamos a ver que comienza a cambiar la apariencia, con los masajes y con estarles hablando”.
Valenzuela Corella enfatizó en que todas las muertes son dolorosas y por cada uno de los casos siente un gran respeto, pero al ser padre de familia, las muertes de los infantes son de las situaciones que le pueden llegar afectar, al grado de hasta soñarlo.
Mi satisfacción más grande es cuando me dicen: ‘Muchas gracias por el trabajo que hiciste para mi familiar, te quedó muy bien, no parece que sufrió’.
“Lo que más me llama la atención y lo que me gusta del trabajo es que aquí, es apoyar a la familia por la situación que está pasando de la pérdida de un ser querido”, reflexionó, “darles la atención, la confianza para poder llevar a cabo la preparación de su familiar”.
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