Las consecuencias del cambio de nombre a un evento cultural que ya estaba posicionado suelen ser significativas, sobre todo si no hay cambios de fondo. De ser uno de los eventos literarios con mejor posicionamiento en el Noroeste del país, desde el 2022, la Feria del Libro de Hermosillo se convirtió en la sede principal de la Feria del Libro Sonora (Felison).
El año pasado se mencionó que el cambio de nombre de Feria del Libro de Hermosillo a Feria del Libro Sonora obedecía a que la ruta del librobús de la Secretaría de Cultura abarcaba varios municipios del Estado. Si bien es cierto que el incansable autobús de libros viajará este año por 36 municipios, recordemos que no es la primera vez que sucede. Desde hace una década, aproximadamente, año con año pasa largas jornadas en nuestro Estado llevando libros a poblaciones que no cuentan con librerías así como a escuelas y plazas públicas.
Sobre el cambio de nombre habría que preguntarse: ¿por qué la FIL de Guadalajara no cambia su nombre a FIL de Jalisco?, ¿Por qué la FIL de Monterrey no es de Nuevo León? En ambos casos son ferias reconocidas internacionalmente, con una identidad definida y sumamente exitosas. Si después de veinte años nuestra feria cambió a un nombre ambiguo, se ha mudado de sede en los últimos tres años y carece de una imagen visual, ¿qué resultado podemos esperar?
A mitad del 2023 se anunció que la Felison se llevará a cabo del 1 al 30 de noviembre. Sin embargo, a cinco días de su inicio, aún no se ha publicado nada sobre el evento. Desconocemos cuáles serán los temas predominantes, las cartas fuertes que se presentarán y el nombre de la persona homenajeada. Las fechas de la feria en la subsede de Hermosillo son del 10 al 19 de noviembre.
Es curioso que esta desinformación sucede cuando Sonora acaba de ser el Estado invitado en la Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (Filah) en la Ciudad de México, en donde participaron más de cien expositores sonorenses. Bastará comparar el recurso que se utilizó para la participación en la Filah y el que se ejercerá en la recién llamada Felison, para saber cuál fue la prioridad del gobierno estatal.
Sonora no carece de eventos pero sí de organización. En la columna anterior sumé 10 eventos literarios entre septiembre y noviembre en diferentes puntos del Estado (como Nogales, Obregón, Caborca y Agua Prieta), de los cuales ninguno se vincula con la Felison. Desde hace años se ha tenido la idea de formalizar un circuito de ferias de libros que permitan a las librerías regionales participar en varias ciudades, compartir actividades y aumentar el impacto en la población. No sería mala idea retomar esta iniciativa.
Una verdadera feria del libro que abarque todo el Estado debe incluir presentaciones de libros, charlas, talleres, obras de teatro y conversatorios en torno al mundo libresco en todos los municipios. Al mismo tiempo tiene que ser una vinculación con los espacios culturales o bibliotecas de cada punto del Estado, dando espacio a las escritoras y escritores que radican fuera de la capital o llevando a diferentes poblaciones los libros ganadores del Concurso del Libro Sonorense.
Otro punto importante para una feria con estas características es la vinculación con la tecnología. La cuenta de Facebook de Felison no se actualiza desde el 13 de septiembre de 2023 y en Twitter desde abril de 2021. La cuenta oficial del ISC, instancia organizadora del evento, cubre con puntualidad las actividades del Cervantino pero de su máximo evento literario que está a punto de iniciar, no hay información.
Aparte de las redes sociales, es necesario un sitio en donde se comunique con puntualidad sobre los próximos eventos y se cubra la ruta del librobús. La página de la Biblioteca Digital Sonora, ideal para este tipo de eventos, lleva más de un mes inhabilitada. Ahí se encuentran más de 200 libros digitalizados con acceso libre. Ahora que está más que nunca en boga el Open Acces a nivel mundial, el sitio pionero en el estado se encuentra cerrado.
Por todos los futuros lectores, por los promotores de lectura, por aquellas personas que han participado en la organización de las 21 ferias del libro anteriores, por los afortunados bibliotecarios, por el gremio literario y por la larga tradición literaria sonorense, Hermosillo merece tener una Feria del libro digna. Ojalá que así sea.
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