El cambio climático no solo implica amenazas conocidas como el aumento del nivel del mar y eventos climáticos extremos, sino también riesgos inesperados y apocalípticos. Durante una expedición en las gélidas orillas del río Kolyma en Rusia, el virólogo Jean-Michel Claverie hizo un descubrimiento impactante: encontró virus “zombis” que habían permanecido inactivos durante 50,000 años en el permafrost siberiano. A medida que el planeta se calienta, el permafrost, que había estado congelado durante milenios, se está derritiendo, liberando microbios y virus que antes estaban latentes. Esta revelación arroja una luz sombría sobre los riesgos que el cambio climático representa para la salud pública. La Organización Mundial de la Salud (OMS) está tomando medidas para evaluar la amenaza de estos patógenos liberados debido al descongelamiento del permafrost. Sin embargo, las tensiones geopolíticas están dificultando la investigación y la cooperación internacional en este tema. La investigación de Claverie y su equipo subraya la urgencia de abordar esta amenaza emergente, pero también destaca la necesidad de hacerlo con extrema precaución y responsabilidad, dado el potencial de estas amenazas para la humanidad.
El término “virus zombi” se utiliza de manera figurativa para describir ciertos virus que han permanecido inactivos durante mucho tiempo, como en el permafrost siberiano. No se refiere a virus que conviertan a las personas en zombis, como en las películas de terror. En este contexto, un “virus zombi” es un virus que ha estado latente durante miles de años en condiciones de congelación, pero debido al cambio climático y al derretimiento del permafrost, estos virus pueden reactivarse y convertirse en una amenaza para la salud humana. En otras palabras, son virus que han vuelto a la vida, metafóricamente hablando, después de estar inactivos durante mucho tiempo debido a las condiciones extremas de frío.




