El escenario político previo al comienzo del proceso electoral está enfocado en su totalidad en las que serán las eventuales candidatas presidenciales, Sheinbaum y Xóchitl. En segundo plano y al parecer muy disminuidos quedaron los otros personajes interesados en las candidaturas tanto de Morena como del frente opositor, incluso los coordinadores de las respectivas campañas quedaron desdibujados y con varias promesas que ya no podrán cumplir.
Del lado de la 4T, parece que la queja interpuesta por el ex canciller Marcelo Ebrard por el proceso interno de su partido terminará siendo letra muerta. En tanto, Ricardo Monreal quedó acotado al grado de que su principal carta para competir por la gubernatura de Puebla, el también legislador Alejandro Armenta, quedó excluido de los nombres que disputarán la candidatura morenista en esa plaza. El coordinador político de la campaña de Claudia Sheinbaum y otrora poderoso secretario de Gobernación, Adán Augusto López, resulta en la práctica de los grandes perdedores del proceso, pues se sabe que en Palacio Nacional y en la oficina de la futura abanderada cuartotransformista no cayeron muy bien las compañías de las que se hizo mientras duró la contienda interna.
Específicamente, habría recibido apoyos de personajes no muy afines al Gobierno encabezado por el presidente López Obrador, abriendo la puerta a empresarios, abogados y políticos que mantienen o mantuvieron pugnas con la llamada cuarta transformación. Entre los aludidos se puede enlistar al abogado Juan Collado; el empresario Germán Larrea del Grupo México; el “Rey” del acero, Alonso Ancira; Carlos Bremer del Grupo Value; el ex subsecretario de Segob y quien se decía fungía como una suerte de operador financiero, Ricardo Peralta, y hasta el ex gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca. Por el respaldo que los industriales dieron a la precampaña del también ex gobernador tabasqueño se les habrían prometido gestiones para limar asperezas con la cuarta transformación, pero el panorama actual antoja complicado el cumplimiento de esos acuerdos, pues el grupo de confianza de Sheinbaum Pardo —y del presidente López Obrador— es el único que toma decisiones de relevancia.
Así, los arriba mencionados se quedaron por el momento en la indefinición, en tanto el ex titular de Segob define cuál será su verdadera posición en el equipo de Sheinbaum y en un eventual gabinete a partir del 2024. Como ocurrió con los intereses del senador Monreal, a Adán Augusto López tampoco le estarían dejando quedarse con su natal Tabasco, pues su hermana, Rosalinda López, ni siquiera estuvo contemplada en la lista de aspirantes que buscarán la gubernatura el próximo año. En cambio, Javier May, uno de los principales detractores de López Hernández, encabeza las preferencias, al menos al interior de ese partido.
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