Hay cuatro corredores principales por los que más se trafica con personas en México, y Sonora es uno de ellos.
El desierto de Sonora; Tijuana-Mexicali; Ciudad Juárez y los municipios de Reynosa y Nuevo Laredo en Tamaulipas son los cuatro puntos con mayor tráfico de personas en el país.
Según una investigación de InSight Crime, estas rutas muestran que la tratara de personas depende del panorama local del crimen organizado, de las capacidades de las autoridades de seguridad y los flujos migratorios.
La mayor relación entre el crimen organizado y el tráfico de personas es en el tema de migrantes, justo como hay un par de casos ventilados públicamente en lo que va del año en Sonora, los casos de Sonoita donde grupos de más de un centenar de migrantes han sido rescatados de secuestros masivos, con presuntos fines de extorsión.
En el caso de esta investigación, el informe señala que ambos delitos, crimen organizado y trata de personas, son distintos, pero están ligados, pues los migrantes suelen ser obligados a trabajar para ellos, o son explotados sexualmente.
Especialmente en la ruta del desierto de Sonora, “se borran las líneas entre el tráfico y la trata de personas”, señala la investigación.
Sobre todo en Nogales, lo que no excluye otros puntos, hay trata sexual dentro de la llamada ‘zona de tolerancia’, donde las víctimas son explotadas en bares, cantinas y moteles, e incluso algunos traficantes también venden migrantes a los tratantes de personas. Muchos migrantes que llegan a Sonora con el sueño de cruzar a Estados Unidos, son víctima de reclutadores para el crimen organizado.
El documento dado a conocer recientemente, especifica que por ejemplo, en un solo caso detectado, una red criminal presuntamente habría obtenido más de 200 millones de dólares de utilidad con la explotación de miles de trabajadores centroamericanos y mexicanos en un lapso de seis años; trayéndolos con engaños y promesas de empleo con visa de trabajo en Georgia, Florida y Texas.




