Procuro darme tiempo y espacio para reconocer lo que soy, en lo que me he convertido, aquí y ahora. Mi propósito es transmitir mis experiencias personales y profesionales.
Llegué al encuentro por la tarde, como estaba acordado. Irina me recibió con un abrazo afable, reseteador y cálido. En la cocina ya nos esperaba el café, para aderezar la conversación; sin más preámbulos empezamos a charlar. Cada encuentro nuestro es una experiencia de vida, una fuente de sabiduría y riqueza que nos envuelve.
Irina me compartió un objetivo, que persigue desde hace meses. Según la forma en que lo describió y dibujó, intuí que pretendía organizar una reunión con otras personas. Expuse mis observaciones sobre su plan, y respondió como lo hace siempre, con suavidad y firmeza, pues es amable, cordial y asertiva. En el encuentro que planea podrá expresar lo aprendido durante su existencia. Ella y las participantes han sobrevivido a múltiples sucesos y experiencias, dolor y fatiga, situaciones que involucran también a otras personas.
Sin lugar a duda será una confrontación para ella, encontrará a los otros a partir de lo vivido. Eso le aportará luz y sombras, dolor y amargura, alegría y pasión por vivir plenamente. Será una experiencia de ajuste creativo, porque se liberarán emociones y sentimientos; el encuentro será liberador y reparador. Creo que esas personas se convertirán para ella en una realidad llena de luz y paz.
Habrá heridas que se resientan, recuerdos que nublarán la vista, carcajadas que nutrirán los cuerpos marcados por los años, y se dispondrán a vivir el abrazo fraterno que acomodará todo donde corresponda. Después de haber caído al vacío, reconocerán los duelos resueltos o los inconclusos, y cada una caminará por el sendero que corresponda para sanar plenamente.
Sé que su empeño por realizar esta obra maestra ha sido pensado y sentido algunas veces en soledad, en silencio y en la paz de su alma. Irina se expresa a través de los demás, por consiguiente, puede despertar simpatía o rechazo, está presta a acompañar y apoyar a otros en sus procesos personales, brinda su amistad de forma transparente y es fiel a sus vínculos: su amor perdura en el corazón de sus amigos.
Además de hablar de su vida, las participantes convivirán en un espacio cálido para comprender, compadecer e integrar lo experimentado por cada una a lo largo de su existencia. Confío en que ese sueño se cristalice y le regale a Irina lo más preciado: un amor fraternal e incondicional.
Me despedí de ella con calidez y la ternura acumulada a lo largo de tantos años de conocernos; nos fortalece un amor incondicional. Amiga mía, nuestro encuentro fue un breve espacio de atención, escucha y cuidado mutuo. Siempre que nos veamos nos acompañarán los múltiples momentos y experiencias compartidas. A donde quiera que vaya llevaré conmigo el canto de tu voz sensible y amorosa de mujer, esposa, madre, abuela, amiga, hermana y cómplice de sueños compartidos.
Te llevaré conmigo en ese viaje diario de subidas y bajadas, risas y llantos, logros y fracasos porque eres una amiga del alma. Te abrazo, querida Irina.
Procuro darme tiempo y espacio para reconocer lo que soy, en lo que me he convertido, aquí y ahora. Mi propósito es transmitir mis experiencias personales y profesionales. Pues, como dijo el poeta: “Para nacer, he nacido” (Pablo Neruda).
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