HERMOSILLO, Sonora.- Un amante de andar en motocicleta es Martín Matuz Domínguez, de 35 años de edad, quien a pesar de que perdió la pierna al andar en esta unidad, es su vehículo preferido para viajar y trabajar.
Es repartidor de pizza desde hace 20 años y hay días en los que llega a recorrer hasta 100 kilómetros, entre el calor y el tráfico de la ciudad para distribuir los pedidos, comenta.
Perdió la pierna derecha en 2006, cuando el conductor de un carro tipo sedán, al parecer no respetó el alto y se impactó contra él.
“Fue trabajando, se pasó el alto el señor en la Nuevo Hermosillo, en Horizonte y Xólotl, ahí me impactó y recibí el golpe en la pierna, y duré mucho tiempo tirado”, explica.
El responsable intentó escapar, pero metros más adelante fue alcanzado por los policías, dijo.
Quedé inconsciente, yo no supe nada hasta después de tres semanas, estaba en el Seguro cuando desperté, yo me dí cuenta que había perdido la pierna cuando estaba en la casa”, recuerda.
Después del choque, cuenta, despertó en el Seguro Social, y cuando intentó levantarse de la cama, sin saber que había perdido una extremidad, lo sedaron.
Ya una vez que fue dado de alta, cuando abrió los ojos por segunda vez estaba en su casa y ahí le explicaron que había perdido su pierna.
Yo sentía que la traía doblada primero, pero ya que bajó el sedante y todo eso, vine a recuperar la consciencia y todo eso y ya primero me dio para abajo unos días y luego ya pues no, quedé vivo a darle para adelante”, expresa.
Y MESES MÁS TARDE
Diez meses después de ocurrido el accidente se volvió a subir a la motocicleta para continuar con su trabajo como repartidor de pizzas y para esto hizo adaptaciones a la unidad.
La moto la mandé con un camarada para que le hiciera una adaptación, me volví a subir porque se maneja diferente, es diferente para las vueltas y todo esto, o ya no es moto normal, ya no se maneja como moto normal, hay que tener más cuidado”, señala.
El freno y el acelerador los puso para su lado izquierdo que es donde tiene su pierna completa para realizar los cambios y las muletas las acomoda en una estructura que adaptó.
Y aunque sus padres no querían que regresara a andar en moto, asegura que las motos son su pasión, en los que ha viajado a Tijuana y Puerto Peñasco en compañía de otros motociclistas.
A sus tres hijos de 15, 13 y 9 años de edad, les ha inculcado el amor por viajar en moto y lo han acompañado en sus viajes carreteros.
Martín Matuz hace su trabajo con mucho gusto y entusiasmo, sólo pide una cosa a sus clientes: Paciencia, ya que al momento de entregar la pizza no la carga hasta la puerta del domicilio sino que hace sonar el claxon para que la persona salga a recibirla.
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