Hilario ‘N’ fue vinculado a proceso por el feminicidio de Alma Lourdes en Cajeme la tarde de este viernes y quedó en prisión preventiva; minutos después el gobernador Alfonso Durazo lo confirmó, reiterando la voluntad del Estado para actuar con todo el peso de la ley en este caso.
Mientras tanto familiares y amigos de la víctima salieron a las calles de ese municipio gritando su dolor
“No importa la edad, eres un asesino” acusaban haciendo referencia a los posibles beneficios de prisión domiciliaria que podría tener el presunto asesino según la legislación vigente, por ser una persona mayor de edad, pese a las condiciones y la clara intención de privar de la vida a la joven, al regresar horas después de una discusión al lugar donde trabajaba en una carnicería, con pistola en mano para, sin media más palabra, descargar el arma contra Alma.
“¿Te cansas de oírlo?, nosotras de vivirlo. Justicia, justicia”, gritaban en la marcha posterior a la audiencia de vinculación a proceso.
Un homicidio que ha indignado a la sociedad sonorense, especialmente porque la hoy víctima tuvo oportunidad horas y días antes de la agresión de reportar la situación a las autoridades y ese mismo día de su asesinato, reflexionaba con los medios de comunicación locales lo increíble de la situación que estaba viviendo.
“Ahora pienso muchas cosas”, decía referente al acoso hacia las mujeres que ellas mismas ven como algo casi cotidiano y que puede escalar a niveles que nunca imaginan. Horas después su sorpresa acabó, junto con su vida.
Nadie debe pasar por alto una insinuación insistente, peticiones constantes ni regalos continuos sin ninguna razón o antecedente de por medio. Cualquiera de estos casos, deben ser vistos como un foco de alerta y llevar tomar medidas preventivas, tanto por las víctimas de acoso como por las propias autoridades.
No es necesario que la víctima imagine que la pueden llegar a matar. Nadie imaginaría eso, ni la propia Alma lo vio venir a pesar de los sorprendida que estaba por la actitud agresiva del victimario.
¿Qué sucedió?
Ella se desempeñaba como gerente en una carnicería de la localidad, a la cual Hilario había acudido en varias ocasiones a molestar y acosar al menos, a dos de las empleadas por lo que ahora se sabe, con tal insistencia que Alma como encargada se vio en la necesidad de en primera instancia hablar con él.
“Yo me presenté bien, correctamente con el señor y le pedí que dejara de molestarla”, contó Alma a los medios de comunicación el día de su asesinato, poco después de que esa mañana tuviera un fuerte altercado con Hilario y antes de que éste regresara con pistola en mano, según los testigos.
Por defender a sus empleadas, ella dio la cara y pagó con su vida el creer que su cargo y buena voluntad serían suficiente para detener el acoso.




