En algunas bibliotecas y archivos históricos nos esperan interesantes textos escritos por mujeres y hombres sonorenses durante el siglo XIX. Tal vez el descubrimiento sea a través de la pantalla, en una hemeroteca digital o acervo histórico extranjero.
Lo menciono porque en Sonora se conoce muy poco la producción literaria en ese periodo. Los autores que más se han leído o estudiado son los que escribieron informes sobre el Estado en un género literario llamado estadística. Hoy en día podemos leerlo como crónica, pero fueron escritos con el propósito de denunciar las irregularidades que veían en nuestro territorio. Y claro, como sus autores ocupaban puestos políticos, buscaban dejar mal parado al gobierno en turno.
Sin embargo hay otra literatura enfocada en poesía publicada en decenas de periódicos dentro y fuera del Estado que nunca se recopiló, por lo que hoy en día sus representantes nos resultan ajenos. Algunos de ellos no fueron poetas improvisados de un solo poema, sino que colaboraron con tanta frecuencia en medios que su poesía reunida puede ocupar un libro entero.
En otras ocasiones he hablado de Adela Arriola, una poeta nacida en Hermosillo en 1857. Se sabe que fue maestra y por sus constantes colaboraciones podemos decir que fue la primera mujer poeta en el Estado. Publicó en periódicos de Guaymas, Arizona, Michoacán y Ciudad de México. Dos de sus poemas fueron incluidos en la primera antología de poesía que reunió a mujeres mexicanas: Poetisas mexicanas siglos XVI, XVII, XVIII y XIX, coordinado por José María Vigil. Murió en 1900 sin libro alguno. En 2022 reuní sus poemas en un libro llamado Ese idioma la poesía.
Otro poeta que debemos rescatar de este periodo es Alfredo Díaz Velasco. Nació en Hermosillo en 1862. Publicó poesía y dirigió proyectos periodísticos en Guaymas. Ocupó por breves temporadas puestos en el Gobierno. Falleció, también sin haber publicado un solo libro, en 1904.
Un tercer poeta es Enrique Quijada Parra, tal vez más conocido que los anteriores. Nació en Ures en 1857. Se dedicó a la docencia en su ciudad natal. Trabajó en el periódico El eco del valle, que obtuvo una medalla de honor en la Exposición de París en 1880. Falleció en Ures en 1897, sin tener en sus manos un libro suyo.
Hay otros nombres que al parecer no tuvieron tanta producción como los anteriores, pero merecen la pena de ser recopilados: Crispín de Santiago Palomares Borbón, Lucas Picó, Juan B. Robles, Aurelio Pérez Peña, entre otros. En esta lista solo estoy considerando a los autores que nacieron y murieron en el siglo XIX. Es decir, escritores que vivieron su etapa de madurez creativa durante el periodo porfirista.
De acuerdo a varios estudiosos de la historia de la literatura en Sonora, los primeros escritores del Estado escribieron durante el siglo XX, como Alfonso Iberri, Julián S. González o Gumersindo Esquer. Pero si vemos con detenimiento los textos escritos décadas atrás, reunimos la obra publicada por los autores que enlisté y la estudiamos, los verdaderos precursores de la literatura sonorense son aquellos que nunca pudieron publicar un libro.
La generación actual de estudiantes e investigadores tenemos a nuestro alcance una amplia gama de fuentes primarias que podemos revisar desde nuestra casa. Al vivir nuevos tiempos con nuevas tecnologías, es necesario vincularnos con temas novedosos, explorando distintos enfoques y aportando nuevas interpretaciones. Una gran parte de nuestra historia literaria está por descubrirse.
Lea el artículo completo aquí.



