Quiso el Universo que nos encontráramos en una época decisiva para nuestra vida. Recorrimos algunos lugares de tu lugar de origen, conocí a tu familia, compañeras de trabajo y a los niños que disfrutaban el juego cotidiano con su teacher. Cada vez que nos reuníamos charlábamos y disfrutábamos un par de tazas de café, acompañadas de algún panecillo.
El autoconocimiento y conocimiento mutuo nos permitió establecer un vínculo entre nosotros, que aún existe a pesar de la distancia. Ahora nos comunicamos a través de WhatsApp, también por medio de llamadas, y eso es maravilloso pues así puedo apreciar tu voz y escuchar tu risa. Cada vez que esto ocurre recuerdo tu rostro, ojos claros, sonrisa y algunos de tus gestos al hablar. Me acuerdo de cuando visitábamos Chipinque, cómo observábamos y disfrutábamos ese paisaje, la charla que nos conducía a abordar temas cruciales de la vida.
Experiencias únicas e irrepetibles. Ahora me viene a la mente cuando abordamos nuestro quehacer profesional y sus implicaciones. Conversamos y discutimos sobre dicho tema, tanto que fue preciso retirarnos de aquel lugar; después decidiste que bajara de tu automóvil. Fue bueno que trajera buenos zapatos tenis. Después de algunos años de lo sucedido, lo recordamos con gracia y lujo de detalles. Es hermoso mantener vivo ese vínculo. Estoy agradecido por haber coincidido contigo en ese tiempo y lugar.
Agradezco también haber compartido sueños, lecciones de vida, miedos, algún café y su respectivo trozo de pastel. Recuerdo tus comentarios acerca de lo que observaban tus compañeras de trabajo, cuando pasaba por ti para ir a algún lugar. Disfrutamos momentos donde expresamos lo que pensábamos y sentíamos sobre lo que vivíamos en esa época. Nuestros encuentros estuvieron acompañados de canciones que interpretábamos con gran pasión, la música nos alegraba el alma. Celebro las canciones de Bee Gees, George Michael, Abba, Steve Wonder, Billy Joel y Barbra Streisand, entre otros, que nos acercaron y permitieron que conociéramos más uno del otro.
Wow, en este momento recuerdo la canción Honesty, de Billy Joel, que fue clave en nuestra relación incipiente. También Careless Whisper, de George Michael, otro tema que sentía plenamente; me encantaba su melodía.
Celebro haber conocido a tu mamá, linda señora, aunque sólo pude intercambiar un par de palabras con ella. Fue un privilegio coincidir con ella, y agradezco al Universo que aún la disfrutes.
Creo que nuestra relación nos ayudó a seguir adelante e ilusionarnos con el día a día; compartimos tantos bellos momentos, que perduran en nuestra memoria. Confío en que podremos coincidir en esos lugares y recordar una vez más lo vivido. Recorreremos la Macro Plaza, Chipinque, Sanborns del centro, el centrito del valle y otros lugares emblemáticos del Monterrey de hace algunas décadas.
Hemos avanzado en nuestros proyectos de vida, y reunido múltiples experiencias que nos han enriquecido. Rossy, ahora te digo aquí estoy. Te abrazo y escucho tu risa al encontrarnos, y la recordaré siempre…
Celebro tu presencia en mi vida, es un regalo. Un néctar que endulzó mi existencia durante ese tiempo compartido. También te digo que no pierdas nunca el sentido del humor, y aprende a reírte de tus propios defectos.
Hasta pronto.
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