Chiapas, o mejor dicho, Rutilio Escandón se ha convertido en una verdadera piedra en el zapato en la ruta de Adán Augusto López Hernández rumbo a la candidatura presidencial. Mientras Adán continúa afianzando su camino dentro de Morena, la crisis de los 16 funcionarios de seguridad secuestrados en Chiapas se interpone, afectándolo directamente a él y a su familia.
“Chiapas es un polvorín y está a punto de explotar”, le reportaron decenas de personas al ex titular de Segob en su oficina del Palacio de Cobián, con el objetivo de que metiera directamente las manos en el asunto, o bien que se deslindara en la medida de lo posible de la catástrofe, retirando del territorio a su familiar, el gobernador Rutilio Escandón, esposo de Rosalinda López Hernández, hermana del tabasqueño y administradora general de Auditoría Fiscal Federal.
Y no es que las relaciones entre los hijos de don Payambé López Falconi ―quien fuera el notario de cabecera de Andrés Manuel López Obrador en Tabasco― sean las mejores, pero la fuerza del apellido y los vínculos cuando menos sociales salpicarían a Adán Augusto en caso de un nuevo levantamiento armado en el Sureste, sepultando de golpe cualquier tipo de aspiración presidencial.
Diversas reuniones se dieron en las oficinas de Bucareli entre finales de 2021 y principios de 2022, sobre todo en las del entonces subsecretario de origen morelense, Rabindranath Salazar. Se diseñó un plan para sustituir a Escandón Cadena de la gubernatura de Chiapas, con el pretexto de que sería llamado a tomar un lugar dentro del gabinete federal. Se recuerda que en esos tiempos el nombre del mandatario chiapaneco sonó para llegar a dirigir la Comisión Federal de Electricidad, en sustitución del siempre insostenible Manuel Bartlett.
En las citadas reuniones se barajeaba ya el nombre del posible sustituto de Rutilio Escandón en la gubernatura. No podía ser otro más que un militar, en este caso el general de División Raúl David Guillén Altúzar, originario de Comitán, Chiapas y hoy comandante de la XI Región Militar con sede en Torreón, Coahuila. Por supuesto, el general Guillén habría llegado a gobernar su tierra con todo el apoyo del Ejército y del Estado.
Desafortunadamente, el plan nunca caminó, ni Rutilio era un hombre con capacidades para manejar el nuevamente instaurado monopolio de la electricidad en todo el territorio mexicano, ni Manuel Bartlett ha sido señalado por suficientes actos de corrupción como para dejar de tener el apoyo total de AMLO. Chiapas se quedó con Escandón Cadena como gobernador, el mismo que hoy se esconde ante la crisis de los secuestrados y que está a punto de cerrar la puerta por la que su cuñado quiere llegar a la Presidencia.
Lo cierto también es que algunos de los operadores de Adán ya tienen esta situación en el radar y buscan opciones para capitalizar esta crisis. Como secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández llevaba ya más de dos años recorriendo el país, atendiendo proyectos, obras, demandas y conflictos regionales para mantener la gobernabilidad en todos los sectores y entidades federativas. Este camino lo ayudó a sentar las bases de una estructura territorial que ahora podemos observar durante sus giras. Apenas, esta semana, el también aspirante Ricardo Monreal reconocía en una entrevista que quien más ha crecido en las encuestas rumbo a la candidatura de su partido, es López Hernández, circunstancia que atribuyó a que es el que más trabajó en una estructura territorial entre la base.
No hay duda de que es un candidato que crece, pese a los embates que ha recibido por parte de algunos medios de comunicación. Sin embargo, nadie tiene claro qué pasará cuando el fuego amigo sea intenso, o sus enemigos aprovechen los pleitos de su equipo, o los errores de Rutilio.
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