Cuidar sus patitas, su pancita y su lomito ante las altas temperaturas también es vital para ellos. “Son perros, así andan todos en la calle”, pensamos como algo muy normal, pero no lo es.
Muchos andan en la calle efectivamente, pero nadie sabe cómo; nadie se para para levantar sus patitas verlas quemadas, a veces sangrando por lo caliente del suelo, nadie ve las costras en su pancita, nadie piensa en lo que ellos también sienten.
No tienen la capacidad de un humano ni su inteligencia, pero de sentir, sienten igual. El sol y el suelo caliente quema igual y ocasiona les mismas heridas, con la diferencia de que ellos no se valen por sí solos, no pueden curarse y ahí, en la tierra y cuando mucho bajo la sombra de algún árbol, esperan que la vida sea un poco buena y su cuerpecito resista para sobrevivir.




