NOGALES.- Con conmovedores testimonios, además de la instalación de un mural metálico alusivo al dolor que sufren los migrantes al huir de sus lugares de origen, ayer por la mañana, decenas de migrantes solemnizaron el Día Internacional de los Refugiados.
El evento, encabezado por organizaciones humanitarias de ambos países, se llevó a cabo a espaldas del muro fronterizo con Estados Unidos, por la calle Internacional, de lado mexicano.
Alba Jaramillo, codirectora ejecutiva de Inmigration Law & Justice Network, manifestó que para la realización de esta jornada se contó con el apoyo de Casa de la Misericordia, Iniciativa Kino para la Frontera (IKF), Save the Children e instituciones del Gobierno nogalense y de Salud, entre otras organizaciones de asistencia.
Expresó que se aprovechó esta conmemoración para la colocación e inauguración de un mural denominado “Derecho de Asilo”, mismo que fue plasmado, durante varias semanas, por los propios migrantes refugiados en el albergue Casa de la Misericordia.
Estamos recordando la valentía y perseverancia de todos los migrantes que tienen que salir de sus países o lugares de origen para buscar su propia seguridad aun a costa de la gran cantidad de peligros, abusos y humillaciones a los que se exponen”, pronunció.
Ellos han hecho y siguen haciendo hasta lo imposible para encontrar la seguridad para sus familias, apuntó al resaltar que el tema de esta conmemoración lleva por nombre “Esperanza lejos de casa”.
Acentuó que a los migrantes no solo los mueve la esperanza de venir a encontrar trabajo, sino que únicamente vienen defendiendo su vida y la de sus familias, “ellos nunca dejan el gran amor que tienen a sus hogares y sus países, pero simplemente tienen que huir”.
El evento culminó con los testimonios de varias migrantes que relataron algunas estremecedoras, dolorosas, inhumanas e inimaginables vivencias que tuvieron que soportar para poder llegar hasta esta frontera.
TESTIMONIO
Katerine, madre salvadoreña con dos hijos pequeños, temblando de ansiedad, como recordando el viacrucis que vivió para llegar a Nogales testimonió que lo vivido hasta ahora, lo que tuvo que soportar y callar para no ver sufrir a sus hijos es algo indescifrable y no se lo desea a nadie.
Mientras hablaba y arrancaba lágrimas de todos los presentes (tuvo que recibir palabras de ánimo para que pudiera articular y proseguir), dijo que no era fácil describir lo que sentía, pero que gracias a Dios llegó a un lugar donde le han hecho sentir que vale la pena continuar.
Reveló que ya no sentía fuerzas de hacerlo, sólo sus hijos la mantuvieron firme con la esperanza de poder seguir adelante, ya que no piensa regresar a casi un año de haber salido de su País, para no perder la vida (tiene 8 meses en Nogales esperando que sea aceptada su solicitud de asilo).
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Mientras agradecía a Casa de la Misericordia y a la maestra de sus niños por ser tan nobles y apoyarla en todo durante su estancia se le volvió a entrecortar la voz y Alma Angélica Macías, directora del citado albergue llegó y la abrazó amorosamente. Otro aplauso tenue de solidaridad se escuchó. Fue muy emotivo. Pasaron unos segundos. Luego continuó.
Yo prácticamente en mi País no tengo nada y para poder llegar aquí tuve que vender todo. La verdad que es muy difícil tomar estas decisiones y se necesita valor para seguir luchando y el único valor que tengo son mis hijos y quiero verlos crecer en un ambiente seguro y sano”, dijo.
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